Social Icons

27 diciembre 2010

fue mejor...


Fue mejor no darle espacio a las palabras
por ahí escuché que a veces el silencio dice mucho más
que callados no podemos mentir, que no podemos ocultar
pues son nuestros ojos nuestros labios
y nuestra mirada el discurso que no pudimos,
que no quisimos jamás escribir.


Fue mejor haber sido un solo ser
entre las sábanas, bajo la cama
y habernos luego abrazado por horas
sentir una vez más tus formas
llenarme de tu aroma hasta hostigarme
hasta odiarte, si eso fuese acaso posible.


Fue mejor no llenar de ropa la maleta,
buscar tus poemas, tus cartas
sacar los sueños pegados a la almohada,
las sonrisas que dibujamos en el cielo
juntar cada uno de nuestros recuerdos,
hacer de todo esto mi único equipaje


Fue mejor no decir adiós,
sino que “ya te extraño”
y cerrar este capítulo con un fugaz beso,
y esperar a lo que nos diga el viento
mientras tanto sólo queda pensar,
parece que te quiero.

23 diciembre 2010

Jaque Mate

Venía desde muy lejos, venía atrasada y aún así caminaba con calma, como quien no quiere la cosa, como si los relojes no se aplicaran a ella. Siempre era asi, todo a su ritmo, su pelo negro bailando al ritmo del viento, flotando en su ligero vestido, casi volando.

No pude evitar sonreír. No pude evitar llorar. Qué dificil cuando sabes que es la última vez.

Desde la terraza donde estaba podía ver que sus ojitos brillaban, me parecio oir que cantaba, era nuestra melodía, pero por alguna razón, la lírica ya no rimaba para mi. Por alguna razón que quería creer que desconocía...¿Acaso podía convencerme así? "No seas idiota, tu sabes que es la última vez".

Se detuvo antes de llegar a la puerta, se miro en el reflejo del vidrio, poniendo brillo en sus labios. Alzó la mirada, descubriendo que yo la espiaba desde arriba, fue la sonrisa mas bella que jamás le vi, después de tanto tiempo juntos...dicen que lo mejor siempre llega al final.

Corrio por el pasillo para lanzarse sobre mi y fundirnos en un sólo gran beso, sabor a frutilla, sabor a despedida.

Pasamos de largo a la habitación, sin pausas, sin conversación...sólo comunicandonos con nuestras caricias, con la intensidad de nuestra respiración. Me agitabas, te lleve hasta el cielo...sabiendo que luego de una te bajaría quizás hasta el mismo infierno.

Fueron horas dedicadas sólo a complacernos, a jugar a mirarnos sin pestañear. Según tu yo perdí, yo decía que habías sido tu, con un beso decidimos que fuera empate...aunque en el fondo, a lo largo del día, serías tú quien saldría perdiendo... en realidad quizás sería yo...nadie sabe exactamente que se sentirá la última vez.

Dormimos un buen rato, abrazados, siguiendo siendo uno, quizás hasta soñando lo mismo. Te ví cayendo directo a los brazos de Morfeo, así como hace algún tiempo caiste en los mios. Lucías tranquila, tan pácifica y yo sólo pensaba en que sería la última vez, entre tanto torbellino de ideas, de pensamientos locos sobre tu y yo caí también en un profundo sueño y al despertar....

Tú ya no estabas ahí.

Ni tu vestido en mi suelo, ni tus zapatos en el pasillo. Sólo tu aroma impregnado en mi , tu escencia girando alrededor de mi habitación...tu brillo de labios en el velador.

Tu brillo sabor a frutilla y una carta...¿de despedida?

"Fue maravilloso pero...durante todo el día tus ojos me decían "juego, esto es mi juego, jaque, te toca, jaque..juega!" Yo ahora te digo: ¿Jaque Mate?. Tú decisión, tu sabes donde encontrarme."

Y por mucho que uno pone las reglas del juego, no cuentas con el ingenio de tu contra parte..
y ahora sólo me falta decir...acaso es Jaque Mate? Acaso es game over? Acaso es lo que quiero? Acaso perdemos los dos? Y si mejor ganamos los dos...?

¡Qué dificil es tomar una última decisión!

26 noviembre 2010

Así son las esperas


Y me quedé esperándote, ahi sentada en el portal, mirando un punto fijo. Allá donde el cielo se junta con la tierra, allá donde dijimos que pasariamos nuestros días, allá donde la última vez te ví.

"Vuelvo pronto, esperame para la hora del té".Puse flores en el centro de la mesa, pastelitos a un costado y el café caliente porque sé que en realidad no te gusta el té. Dejé la ventana abierta, respirandose dentro el aroma a la primavera, a nosotros.

Y pasó una hora, pasaron 2, pasó la tarde y ya era de noche. Y ahora adentro todo era frío, todo gritaba tu ausencia. ¿Ser que va y no viene donde fuiste? ¿Dónde dejaste nuestra historia para empezar ahora otra? Por ahí me han dicho que la esperanza es lo último que se pierde, por eso me senté a velar por tu llegada, por que cumplieras tu palabra. Conte dos mil quinientas piedritas en la entrada y cuatrocientos veinte y dos pétalos de margaritas que siempre me dijeron "me quiere nada". Pero aún así me quedé.

Pasé atardeceres escribiendote cartas, y semanas buscandote al final del camino. De noche soñaba que en verdad nunca te habias ido, eran tan reales que a veces me convencía que era cierto, sólo para despertar sin ti. Así que mejor era no dormir, no crear una falsa ilusión, un poco de dolor.

Así la música se convirtio en mi mejor amiga, escuchando canciones que nos pertenencía, pero que cada día parecían más mías que los dos y es que las melodías ya no me llevaban a nuestros recuerdos.

Siento que ahora sólo queda un bosquejo de lo que fuimos, como un film en blanco y negro

como el invierno se vino sobre nosotros, como helamos nuestros sentimientos, como de la nada dijiste "esperamente para la hora del té"

Y arreglo la mesa cada día y vuelvo a abrir las cortinas y a veces te siento, a veces te escucho

pero ya no te veo.

Y sigo ahi...esperandote, quien sabe lo que traiga consigo este otoño, más que hojas caídas más que viento que me hable de tí.

05 noviembre 2010

Bocanada


Ella se envolvio en una de las sábanas, encendió un cigarrillo y se asomó a fumar al balcón.
Recién estaba amaneciendo, era una de esas madrugadas de cielo despejado, pero mucho frío, frío en el ambiente, frio en la habitación.

- Pensé que habías dejado de fumar - le dijo él desde la cama, aún con los ojos cerrados, abrazando la almohada.
- Lo había dejado, pero me prometí guardar algunos para una instancia en especial.
- ¿Está es?
- Mira, allá afuera, el cerezo que planté hace tanto tiempo atrás porfin está dando flores.

Él se levantó y la abrazo fuerte por la espalda. Ella sólo se dejó estar, se dejo querer, recibir los besos, sus manos reconrriendola. Sentir su aliento y respirar lento en su nuca.

- Ni te imaginas cuanto te extrabaña querida.

La tomó de la cintura, quedando frente a frente.

- ¿Porqué tardaste tanto en volver?
- Porque no entendía, no sabía lo que eras para mí. Tuve que perderte para extrañarte, tuve que alejarme para necesitarte, tuve que estar con otras para darme cuenta que quería ser tuyo y sólo tuyo.
- Lo sé, lo sé todo.
- ¿Cuanto es lo que sabes, que es lo que sabes? Hablame, cuentame que ha sido de tí estos años.

Sus narices se rozaban, se redescubrían tras la larga ausencia, sus labios estaban así, muy juntos, pero no se besaban, se percebía un cierto temor, una muralla invisible que aún estando tan cerca los mantenía separados.

Él quito la sábana que la cubría mientras ella volvía a girar y mirar hacia el horizonte.

- Lo sé todo, lo vi y entendí todo desde que me trajiste hasta acá hoy.

Él la besaba, acaricaba cada pequeño espacio de su cuerpo. Ella suspiraba, suave, intentando no hacerlo, intentando reprimirlo.

- ¿Sí? Sentiste lo mismo que yo, que porfin estamos donde correspondemos, que ya no podemos seguir evadiendo nuestro destino, somos el uno para el otro.

Él subía la intensidad de sus actos, ella sus reacciones, derepente rompiendo la sintonía, ella se alejó.

- Sabía que intentarías esto, que vendríamos aquí, que sería una noche de aquellas de antaño, en donde nos olvidamos del mundo y por un par de horas eramos tu y yo.

- Sí, quiero eso, quiero eso y más, quiero recuperar el tiempo perdido, quiero recuperarte a ti. nuestra conexión, nuestra armonía.

Ella se empezó a vestir y nuevamente se acercó a la ventana.

- ¿Y que me dices de ella?
- Perdón. ¿De quién?
- De tu novia que viene entrando por el jardin. - Ella tomó la cajetilla y encendio el último cigarrillo que había dentro.

- De verdad, dejalo que te hace mal. Y ella..y bueno ella, ella no sabe..ella no entiende que se debe ir, que ya no es ella que eres tú...
- Querido, no te gastes en explicaciones. Yo lo sé todo, lo entiendo todo.
- Puedes explicarme y de una vez por todo decirme que diablos intentas dar a entender.

Ella tomó su abrigo, aspiro la última bocana de humo y besando la comisura de sus labios le dijo:

- Prometí que el último cigarro lo fumaría durante nuestra despedida definitiva.
- Pero este, pero ella, querida escuchame...

Ella se acercó a la puerta, los tacones sonando fuerte y una sonrisa de satisfacción, antes de decir un "no hasta pronto, no un nos vemos pronto..esto es un adiós."

06 octubre 2010

Música Urbana


Era el mismo paradero, en la misma cuadra. Me subo a la misma micro, con el mismo recorrido, con una parada menos. "No Sr. Chofer, derecho hasta mi casa, ya no tengo razón para bajarme antes".

Ocupo el mismo asiento, pegando el rostro a la ventana, dibujando corazones rotos en el vidrio que la lluvia empaña y eso que hoy es un día de verano. Casi le tomo la mano al desconocido que está a mi lado.¡ La costumbre de viajar contigo! De reirnos, de dormir en el camino.

Sin querer, te busco entre toda la gente y lo peor es que te encuentro, te veo, todos eres tú, y a la vez...eres ninguno.

Maldita sea mi imaginación por crearte en cada rincón, maldita sea la vida por cruzar nuestros caminos y luego poner un abismo entre los dos.
Y mejor aprieto play para desconectarme del mundo.

...y fue tan grande ese silencio, fue tan grande el desamor...yo te quise, yo te amaba, no sé bien lo que pasó. Se acabó lo mejor, ¿quién nos quita esta herida?

Recuerdo aquella tarde que no fue un hasta pronto, sino que un hasta siempre, sin beso de despedida. Y las mil rosas perdieron sus pétalos, las nubes su color.

La micro frena brusco, y me falta tu abrazo para sujetarme
y me falta tu voz despertandome en las mañanas.

¡Mira quien viene ahí! El guitarrista que tantas serenatas nos cantó. Quien fue testigo clave de nuestra unión, narrador de nuestras historias y fiel expectador.

Y mi mente vuela a aquel abril que cada vez se hace mas lejano, más doloroso.
Ibamos de pie, manteniendo el equilibrio, fundidos, intentando capear el frío. Eramos algo así como amigos, como un poco más, con miedo, pero del bueno. Y tú me susurrabas al oído
"Antes de mí tu no eras tú, yo no era yo, antes de ser nosotros dos, no había ninguno de los dos, pero algo de mí yo no supe ver, algo de tí que quiero creer que no vio nadie antes que yo"

Y el mismo guitarrista, viendo mi sonrisa, entendiendo la situación, toca una suave melodía y tu continuas tu oración...
"Después de todo lo que quiero decir, que no entiendo como podía vivir antes..." se acerca tu parada, aprietas el botón. "...antes de irme yo debo decir: yo también pensaba que era feliz, pero no entiendo como podía vivir antes..."

Y ya ha pasado mucha agua bajo el puente, han corrido muchos vientos, he sabido muchos cuentos. Y ninguno con final feliz, y niguno que me hable de tí y de mí. No puedo reprimir una mínima lágrima, una de las pocas que quedan para ti.

Y el guitarrista me reconoce, me mira, me quito los audifonos.

"Buenas tardes damas y caballeros, mi intención no es molestarlo, sino que todo lo contrario, entretenerlo durante su viaje, regalarle algo tan bonito como una canción, para reír, para llorar, para pesar las penas, para saltar de alegría....."
"Disculpe, podría cantar esa cancion que va así como: y al despertar no pude decir dos pero recordé cómo era tu voz diciendo amor..escribo esta carta y tomo un café y en su espuma gira lo que no alcancé a decirte muy bien..." no pude evitar que la voz se me quebrara porque sólo pude recordarte a ti, a ti esperandome cada mañana bajo mi cobertizo, a ti encendiendo un cigarrillo en mi balcón..a ti, rompiendome de golpe toda la ilusión.

"Señorita no es necesario, como hulmide artista le digo que no es tan grave en verdad, las cosas se mueven a la larga porque si, y si hoy ese perfume es el de la soledad, si no confias no vas a ser feliz. Y si algo aprendimos en el mundo es que el mejor momento aún no vino está por llegar, CONFIA"


[Track List: Fito Paez - La despedida / Jorge Drexler - Antes / Manuel García - Azúcar al Café / Fito Paez - Confiá]

15 agosto 2010

Visita inesperada


Ayer pasé por tu casa. No era el plan, menos siquiera una idea, fue sólo que llegaste junto con una brisa cuando caminaba por ahí, trayendo contigo todos los recuerdos, toda aquella vida del día a día, todas nuestras noches, la rutina.

Fue ella quien me abrio la puerta. Me habían contado que eramos parecidas, pero lo reconozco, ella es más bonita. No parecía conocerme, supongo entonces que nunca le hablaste de mi, de nosotros, de nada. Pregunté por ti y me dijo que no estabas, que habías ido a visitar a tu hermana. Elisa me caía bien, contaba muy buenas historias. ¿Ya se casó con tu amigo José?

Empezé a despedirme pero ella insistio en que me quedara, que si era muy importante podía esperarte. "Y es que me aburro sola, sabes estoy tan acostumbrada a estar con él, no sé si lo entiendes". Claro que lo entiendo, si viviamos tanto el uno para el otro que yo creí que moriría cuando nos dejamos ir y de hecho lo hice, un poco, un poquito. Sobreviví.

Nos sentamos en el living, donde todo lucía igual, sólo faltaban nuestras fotos y un cuadro que habías pintado para mi en tus ratos de ocio. Veo que al final nunca cambiaste las cortinas y que afuera, por allá en el jardin, el rosal que planté ya daba botones. Me pregunto si le darás a ella la primera rosa o si por alguna y curiosa razón se te ocurre que sería un detalle bonito llevarmela a mi.

"Disculpame que te sirva en este tazón, aún no compramos un juego adecuado para las visitas, mira es que hace poco que decidimos empezar a vivir juntos..." ¡Qué gracioso! vuelvo a beber del que solía ser mi tazón. Aunque ahora el café sabe más amargo, más doloroso.
Ella me pregunta sobre nuestra relación o más bien la inexistencia ya de ella. Le digo que somos viejos conocidos, que la vida en algún punto nos cruzó sólo para quebrarnos después. Claro que eso último no lo dije en voz alta, sólo sonreí. Le cuento un par de cosas (mentiras) de mi y el resto del tiempo sólo dejo que hable: de sus arte, de su padre concertista y por supuesto de ti.

Me cuenta que se conocieron en el teatro, por un amigo en común. "Me dijeron que llevaba mucho tiempo solo, que su antigua relación había sido muy sufrida, tormentosa. Parece que ella fue muy cruel, una mala mujer. De a poco ha empezado a creer nuevamente, hemos ido creciendo". Que ganas de decirle que fue díficil para mi también, que sí que quizás si fui cruel pero que tu habías sido peor. Y, sin embargo, no puedo sentir rabia, creo que hasta envidio que ya esten sanando tus heridas siendo que yo sólo logro anesteciar las mias. A veces creo sí que he curado. Placebos momentaneos. En todo caso, recuerda que todo deja una huella, una cicatriz...

Entre tanto fluir de pensamientos perdí el hilo de la conversación. Parece que ella me está hablando de Madrid o algún lugar por ahí. Me excusé y pregunté si podía usar su baño. "Sí si obvio, sales de aqui y pasando la entrada subes la escalera y es..." siguiendo el pasillo, la primera puerta a la derecha, lo sé. La verdad sólo necesitaba recorrer la casa una vez más, una última vez más. Sentía frecuentes escalofrios, sintiendome ajena a lo que alguna vez fue también mio. Vino sobre mi una lluvia de recuerdos que pensé que hace rato que se habían evaporado. Me vi recorriendo rincones donde antes nos abrazabamos, peleabamos, nos besabamos. Entré a tu habitación. Esta si que estaba diferente, cambiaste todo en ella, como borrando cada paso dado por mi, cada cosa que toque. Pero sabes, aún se respiraba un poco de mi, un poco de la mezcla perfecta de nuestros perfumes, así como alguna vez los fuimos nosotros, uno los dos.

El reloj dio las 14.50. Siempre volvías de casa de Elisa cerca de las tres. Bajé y le dije a ella que debía partir. Me dijo que le daba lástima que no alcanzara a verte a ti, pero que esperaba que pudiese volver a venir, que cualquier amiga tuya era bienvenida. Le brillaban los ojitos cuando se refería a ti, asi como alguba vez brillaron los mios...y los tuyos por mi. Le respondí que tal vez sí, que gracias por todo, que mejor me iba (ya eran cinco para las tres). Ella se despidio con un gesto, quedandose de pie frente al portón.

Salí y abrí mi paraguas porque empezaba a llover. Ahora pienso que quizás era necesario venir, que aunque no te vi, de alguna forma te sentí y saber que estás bien, me hace sentir bien. (Placebos momentaneos). Corrí para alcanzar el autobus, mientras tú bajabas corriendo por la puerta trasera para alcanzar a tu novia que te esperaba frente a la puerta de tu casa, aquella que alguna vez fue mia y nuestra y tuya y ahora de ustedes, que bueno sí que esto último no lo ví.

30 julio 2010

Extraños Conocidos


Eran las 16:42 de un jueves cualquiera, de aquellos día de viento que cala los huesos y un sol radiante que a la vez no calienta nada. Caminaba entumida, con las manos dentro de los bolsillos y una gruesa bufanda que cubría hasta mi nariz. Sí, era de los pocos que recorrían las veredas, y quizás la única que lo hacía sin rumbo definido. No era que no tuviese donde ir o con quien estar, fue algo así como un impulso, una idea fugaz que se apoderó de mi y en un minuto me tenía con abrigo puesto y música en los oídos, despertando recien ahí para percatarne que ya estaba cerrando la puerta de casa.
Pensé en beber un café, de respirar el aroma amargo que se siente en estos locales, observar los rostros borrosos de la gente, perdidos entre el humo de cigarrillos y conversaciones bohemias con un poco de blue sonando en el fondo.
Abrí la puerta del lugar, haciendo sonar una campanita colgando sobre ella. Bastante ruidosa la porquería aquella y sin embargo nadie voltio a mirarme. Nadie...más que tú. Estabas sentado en una de las mesas del fondo, junto a la ventana. Parecías muy ocupado, con todas esas carpetas y papeles y una torre de tazas vacías que amenazaban con caer sobre ellos. Nuestras miradas se encontraron y por unos diez segundos nuestros mundos se paralizaron, sólo eramos tú y yo. Sentí como un golpe electrico mental, algo que me decía que yo te conocia, y sin embargo era la primera vez que te veía. Me acerqué a preguntarte si te importaría compartir la mesa, ese fue otro impulso, sumandole que el lugar estaba bastante lleno. Pedí un latte y tu otro espreso. Eramos como dos viejos amigos que no nos habíamos visto en años, y a fin de cuenta, extraños.
Me contaste de tus amigos, de tus viajes, yo te hablaba de mi gato, de mi pasado. Nos dimos cuenta que nos repetiamos historias, que habíamos asistido a las mismas obras de teatro, que teníamos más gente en común de lo que imaginamos. Coincidimos en gustos, en sueños y pasatiempos. La vida nos había cruzado tantas veces sin saberlo, siendo nosotros ciegos ante esto. Pero es que la vida tiene sus maneras de hacer las cosas, estaba escrito que un día u otro nos encontraríamos de frente, sólo tenía que pasar un poco más de agua bajo nuestro puente.

El tiempo se nos escapó de las manos, me contabas de tu novela, yo de mis poemas y de repente ya era hora de partir. Nuestros dedos se entrelazaron camino a la salida. Nos quedamos fuera, de pie, comentabamos lo gracioso de toda esta situación cuando una brisa helada me llevó a aferrarme fuerte a ti. Tú me abrazaste, tu gesto gritaba "no te vayas, ya nos encontramos" y mi rostro apretado sobre tu pecho, escondido susurraba "tengo susto, seamos, ya nos encontramos". Suavemente tomaste mi rostro y me besaste durante unos pocos segundos, fue nuestro instante, con sólo eso me respondiste: "tranquila, si tieme que ser, la vida nos volverá a encontrar."
Y así como me viste llegar, yo te vi partir. Y vi la luna que brillaba muy arriba, y de nuevo otra brisa de hielo que me sacudio sin tener nada más que mi abrigo para aguantarlo y vuelvo a caminar pero esta vez con un rumbo seguro: volver a cruzar nuestros senderos, porque una vez que nos dejamos, si nos volvemos a encontrar, seremos sólo uno, por siempre y para siempre jamás.

04 julio 2010

Eco


Cuando grito un "te quiero" pero sólo recibo mi eco de regreso.
Cuando creo que tu respuesta se la ha llevado el aliento de tu silencio. Y es que estás tan cerca, de hecho, duermes aquí a mi lado, sujetas mi mano. Pero hace frio. No te siento, desde hace ya un buen tiempo. Nos volvimos distantes, ajenos, creo que callamos nuestros miedos por un fin en común. Nos duele tenernos...aunque dicen que causa más daño la soledad.
Me aprietas los dedos, como si me leyeras en este momento. Tranquilo que yo no te dejo, a pesar que sólo recibo un eco de mis sentimientos, respira, no me iré nunca lejos. Porque quizás juntos ya no somos uno y eso es aún mejor que ser ninguno. Somos un bosquejo de lo que solíamos ser, una foto desteñida, amarilla, eso sí, yo no pierdo la fe, aunque la respuesta sigue siendo mi eco, mi voz, mi reflejo, un sueño.
Te mueves...querido duerme tranquilo, sólo no calles, sólo no dudes en decirme "te quiero".

03 julio 2010

Claroscuro

Claroscuro nuestro cielo
claras mis noches contigo
oscuros mis dias contigo pero sin mi

Claroscuro nuestra historia
claras tus intenciones
oscuros tus sentimientos
¿Los mios? En un punto intermedio,
a veces las cosas pueden ser color gris

Claroscuro las palabras,
leemos entre líneas,
buscamos lo que queremos ver,
cuando en realidad todo está tan claro,
nos esmeramos por verlo oscuro.

Así ocultamos pensamientos
bajo una sombra, tras la neblina.
Escondemos miradas bajo la cama y caricias bajo la almohada.
Mejor que todo sea oscuro.

Claroscuro mis emociones
es tan claro lo que quiero decir
y tan oscuro lo que puedo recibir.
Que entonces prefiero callar.
El silencio se traga la claridad del momento,
mejor que todo sea oscuro

Claroscuro

Claro el pasado
oscuro el presente
incierto el futuro
prefiero que sea claroscuro

06 junio 2010

Armonía

[Hoy no hay espacio para la ficción. Lo leí de nuevo y suena super cliché todo, pero da igual, soy así! Hoy es todo corazón, todo lo que siento en este intasnte.]

Asique esto es felicidad.
La real felicidad, no aquella que uno dice sentir
cuando en verdad por dentro todo cae a pedazos
y se atoran en la garganta un montón de cosas que no puedes decir.

Hablo de sentir una especie de fuego interno.
Algo que recorre cada espacio del cuerpo
quemando los malos sentimientos, haciendolos humo.
Dejando el aire limpio.

Hablo de querer reir, de querer explotar en gozo.
Sentirte tan liviano que tus pies parecen deslizarse en el espacio.
De querer tirarte al suelo, mirar al cielo y sólo dar las gracias
por la vida, por la gente, por sentirse así de feliz.

Así me siento hoy, como nunca antes lo había sentido.
Y no es porque pasó algo nuevo, porque cumplí una meta, porque gané algo.
Hoy es puramente porque sí. Porque cada ambito de mi vida porfin parece estar encontrando armonía, su respectivo orden y coordinación con los demás.
Porque hoy pedí y se me fue concedido.
Porque me di cuenta de lo que tengo, de lo que he pasado y logrado, de quien soy y de lo que soy capaz de hacer.
Porque se esfumaron de mi corazón todos aquellos sentimientos negativos que había acumulado, resentimiento que no me correspondía sentir, que ahora ya no existen.

¡Que hoy soy pura felicidad!

04 junio 2010

S o n r í e

....aunque llueva, truene sobre ti.
Cuando el mundo parece carse a tus pies.
Cuando ves que la felicidad llena la vida de cada uno
siendo que tú pareces ser la única atrapada en un agujero.

S o n r í e

A veces cuesta asumir derrotas,
cuesta superar problemas
y vencer temores.
Pero todo es posible si sólo

S o n r í e

A veces todo puede ser peor
igual
S o n r í e
Que por lo general no,
por regla, todo debe ser para mejor.

Deja que el universo equilibre las cargas.
Todo lo que va, viene de vuelta, todo lo esencial.
Nada es en vano.

S o n r í e a los problemas.
La vida te devolverá un mar de carcajadas
un cielo de maravillas a tu alrededor.
Cuando tu sólo quieras

S o n r e í r

La última llamada


Su llamada ha sido enviada a un buzón de voz. Deje su mensaje después de la señal.

Alicia...todo esto me complica, yo creo que debes saberlo, supongo que algo te comentaron, que ya tienes tu versión de la historia. Entiendo que no quieras hablar, menos verme, está bien. Soy un cobarde, eso no lo niego, soy un cobarde porque no fui capaz de acercarme y pedirte perdón, he querido contarte que nos pasó, como fue que llegamos a esto. A veces las cosas no suceden como nosotros quisieramos. ¿Recuerdas la canción? You can't always get what you want...Nosotros lo intentamos, quizás tú un poco más que yo y creo que ese fue mi pecado, quizás no puse lo suficiente, intenté serme sincero, no dañarte tampoco a ti. Ahora veo que no fue la manera correcta. Lo siento. Lo intentamos sin encontrar lo que queriamos, encontramos lo que necesitabamos. Yo necesitaba volver a creer, darme cuenta que merecía dar otra oportunidad, quizas no a ti, pero gracias a ti. Contigo aprendí a querer la vida de nuevo, a salir de un pozo que jamás pensé en dejar porque tenía miedo. Tú necesitabas un apoyo, un alguien que te escuchara cuando el cielo se venía encima, que te devolviera la fe y la esperanza. Un amigo de por vida, que no te abandonara como los otros, que no te dejara, no te cambiara, no te hiciera mal. Y aquí estoy Alicia, por siempre y para siempre. Sé que no querrás saber de mi en un tiempo y creeme que lo entiendo, pero sólo recuerda lo que pasamos, que no fue en vano y que pase lo que pase, sea como sea, siempre tendré un tiempo para ti. La vida tiene extrañas formas de jugar, de cruzar caminos, de romper corazones. Lo importante es que hay que seguir, hay que mirar hacia adelante, yo sé que algo mejor viene en camino y que eres merecedora de eso y más. Sé que pensarás que soy un hipocrita por haber dicho eso, que no es más que cinismo. Y sin embargo no...respeto tu distancia, tu silencio, sólo no te pierdas, Alicia, no te pierdas.

*

Tiene un mensaje en su buzón de voz. Para escuchar marque 1, para borrar marque 2.
#2

20 mayo 2010

Carta a Sofía

[Escrito en Sept.2009. Encontrado por ahí]

Querida:
Que díficil fue escribir esa palabra...y más díficil es sentirte mía cuando hace mucho tiempo que dejaste de serlo, cuando hace más tiempo aún que eres de otro.
Por más que duela, no puedo aún sacarte del todo de mi vida, de mi corazón. A veces creo haberlo logrado. Abro las cortinas y los rayos de sol entran con potencia en mi habitación, como diciendome que salga, que hay algo maravilloso esperandome allá afuera. Pero sólo basta sacudir un poco las sábanas para que tu perfume se expanda por todas partes, inpregnándose, recordándome que alguna vez estuviste ahí, despertando a mi lado, acurrucándote cuando hacía frio. Y ahí es cuando el cielo se nubla y la tormenta vuelve a comenzar. Lluvía en mis mejillas y un torbellino de viejos días, de días mejores, de días contigo. Y ahora sólo son días sin ti.

Lo nuestro fue una eterna primavera, pero el invierno en algún momento debía llegar. Es el curso natural de las cosas, así como todo funciona. Nosotros rompimos el equilibrio. Con un beso deteníamos el tiempo, con una mirada bastaba para que el cielo se llenara de estrellas.
La onda polar llego con furia a castigarnos, a congelar nuestros sentimientos, a crear un muro de hielo entre los dos. Yo picaba y picaba para poder derribarlo, mientras tú, allá al otro lado corrías a los brazos de alguien más. Debí haberlo supuesto, de hecho lo pensé pero no quise creerlo.
Yo prometí sacarte del pozo, enseñarte lo que es volver a amar y a ser amada, a romper miedos y alejar fantasmas. Sabes, yo creo que lo logré, en beneficion de otro, pero lo logré.

Con esta carta sólo quiero decirte que hoy es un nuevo amanecer. Levanto mis manos al aire y grito que quiero sacarte de mi. La vida me ha enseñado que cuando algo se quiebra es porque algo mejor esta por venir, es el momento, ya no te quiero más.

Sólo te pido Sofía que si nos volvemos a ver, no sientas pena por mí, no sientas nada por mí. Quizás es mejor que no me hables, basta con que tus ojos me digan que estás feliz, porque yo lo estaré...pero no por tí, sino por mi. Porqué pretendo avanzar, quiero seguir.

Fuimos un capitulo de un cuento, creo que justamente el final. Ahora es tiempo que cada uno sea el protagonista de su propia histora y seguir hacia un más allá.

Ya no es un hasta pronto, sino que un eterno...
Adiós.

Gaspar.

10 mayo 2010

sólo 5 segundos


Corrí.
Corrí como nunca lo había hecho.
Llovía torrencialmente.
Parecía que el cielo entendía exactamente como me sentía dentro.
Mis botas salpicaban a todas partes, sin fijarme siquiera donde pisaba.
Sólo pensaba en que tenía que llegar.
Qué eran un par de minutos. Unos cuantos segundos y nada más.

Nuestro historia era fuera de lo normal.
Un tanto especial.
Una amistad que crecio hasta las nubes, con tendencia al infinito
y yo creo que más allá.
Pero y sin embargo tocó un límite,
Volvio a raz de suelo, empezando a morir.

Nuestra historia era como una montaña rusa.
Adrenalinica. Emocional.
De miedos. De ansías. De éxtasis y felicidad.
Y llegando a la cumbre...todo lo que sube tiene que bajar.
Sí, nos vimos obligados a bajar.

Nuestro historia se afirma en noches profundas.
En sueños confusos y locuras.
Conversaciones sinceras, discusiones tortuosas.
Días de amor, días de envidia.
Días de vientos, tardes de sol.
Un verano eterno que sin darnos cuenta...
se congeló.

Llegué.
Ahí estabas justo frente al vagón.
A un poco de subir, de partir.
Y algo te detuvo. Como si sintieras mi perfume, mi respiración
Te volteaste. ¡Me buscabas!

Un segundo.
Te dí la espalda.
Dos segundos
Un paso me aleja de la estación.
Tres segundos
¿Y si mejor regreso? Cierro los ojos
Cuatro segundos
Decido ir por tí. Abro los ojos
Cinco segundos
Ya te fuiste sin mi.

03 mayo 2010

La travesía

Alguna vez leí por ahí sobre las almas gemelas. Alguna vez leí por ahí que existían, que yo soy una mitad y por algún lugar de este enorme mundo vaga mi contraparte que sin embargo es igual. Desde aquel día pasé horas sentada en mi portal, esperando que pasaras o que vinieses por mí. Fueron largos inviernos, fríos eternos, y seguía siendo sólo una mitad. Pensé que era tristemente el tiempo de desistir, pero mi amiga la luna (¡tan llena como siempre!) me cobijó y entre melodías me dijo: "Sabes, yo he dado infinitas vueltas al mundo y puedo decirte que lo he visto todo, los he visto a todos. ¡Y esa mitad tuya sí existe! ¿No crees que aún es muy pronto para rendirte?"

Y así fue que busqué en el fondo del cajón aquel viejo cuento que hablaba sobre desamor y, doblando las hojas construí un pequeño barco de vapor. Empaqué mis sueños, alegrías y un tantitos de mis miedos y zarpé con rumbo a estribor.
Navegué por muchos mares, descubrí islas de tesoros maravillosos e incluso una banda de sirenas me invitó a un festín por allá muy en el fondo. Pero mi norte era otro, mi norte era aquel complemento que desconocía y a la vez conocía a la perfección.

Muchas tormentas quisieron hundir mi barco, mi sueño.
Pero el sentimiento era más fuerte,
la esperanza todo lo puede.

Fueron 80 noches y 120 días. O un año y 32 días. Ya no lo recuerdo.
Sólo recuerdo que llegué a un desierto que estaba como nunca desierto!
¡No había siquiera un camello! ¿Puedes creerlo?
Caminé guiada por una brisa de viento, atravesamos juntas, contandonos cuentos, pasando recuerdos.
Y asi fue que a lo lo lejos divise un espejo y un alguien de espaldas, mirandose en él.
¿Era acaso él? ¿Era entonces aquella mitad?
Tu me viste en el reflejo, giraste tu mirada, sonreíste y te fuiste! ¡Desapareciste!
¿Porqué me haces esto? Y ahora fue una estrella la que bajó de los cielos y me dio una explicación.

"Ahora que sabes que existe, vive tranquila, lo viste. Ahora sólo dale tiempo al tiempo que tan ocupado que está. Que quizás demore, pero el te encontrará, que tú ya lo hiciste y que cuando esto suceda, lo recordarás. Sólo deja que la historia siga su curso, pero creeme que será una realidad, con un final feliz de verdad."

16 abril 2010

"Quieta hoy quizás sí"

Viernes.
Por muchos siglos que pasen, por mucha gente que exista, por muchos sucesos varios habidos y por haber después, MI viernes siempre termina un poco igual.
Siempre termina con algo parecido a mi sombra bajandose del metro un par de estaciones antes, caminando a contracorriente de los que buscan un espacio mínimo en el vagón.
Sea otoño, primavera o verano, mis viernes siempre son de invierno. De mucho viento sacudiendo los árboles y nubes amenazantes que en cualquier momento podría explotar. De hecho una de ellas se encarga de seguirme día a día, de esperarme en mi portal y flotar sobre mí. A veces me engaña y logró andar un par de cuadras con una sonrisa de oreja a oreja....hasta que aparece y llueve un poquito sobre mi como diciendome "Já, pensaste que te salvarías". Así es cada vez, sólo que los viernes junta a toda su pandilla de nubes negras con la sóla idea de intensificar su mensaje.
Enfin.
Los viernes siempre camino el camino (¿redundante?) más largo para llegar a casa, aquel que recorre las calles mas chicas y antiguas del barrio. Es entretenido, siempre hay algo pintoresco que ver. Incluso una vez ví un gato andado en bicileta...bah! quizás eso sólo fue mi imaginación.
Todo ese laberinto de adoquines desemboca en el gran parque que recorro de un extremo a otro, aunque mi casa queda justo a la mitad. Intento tomar el camino izquierdo del parque, pero no sé porque siempre me voy por la derecha, aún sabiendo que es el lugar favorito de la banda de perros callejeros que me asustan y que mi amigo el del kiosko está al otro lado de la vereda.
Voy caminando, cantando y contando. Sí, contando los autos rojos que pasan a mi lado, cuantos niños logran llegar a lo más alto de la piramide de cuerdas, el número de gente sentadas alrededor de la fuente. El otro día intenté contar el número de hojas que caín a mi paso, pero eran demasiadas, después intenté contar la gente ADULTA que reía en ese momento pero no había ninguno.
Me pasa que todos y sólo los viernes cuento las parejas que van apareciendo...¿Y sabes? ¡Siempre son 13! O a veces cuento 13+1 porque no faltan esos dos que se ven como amigos pero que en el fondo uno ve como las chispas brillan a su alrededor y que se miran de forma especial pero cuando les preguntan obvio que te diran que son amigos.
Y llego a mi casa y son 13 las parejas y me siento el sofá y sigo pensando que son 13 y cierro los ojos y una lágrima corre por mi mejilla y pienso que ver 13 parejas me trae mala suerte, que es una especie de maldición. ¿Acaso yo no puedo ser la número 14 de aquel viernes?
Y así me duermo un viernes a las 5 de la tarde, mientras esa vieja melodía suena cerca de mi oído diciendome "Tranquila Noelia, la Esperanza dice: Quieta hoy quizás sí."

25 febrero 2010

La propuesta

- ¿Disculpa, puedo decirte algo?

Porfin se había decidido a hablarme. Yo llevaba un par de horas sentada en el banquito de siempre. Lograba concentrarme mejor en el parque que en cualquier otro lugar, por eso era el lugar ideal para leer, descansar o escribir un poco. Con él eramos viejos desconocidos. Solíamos encontrarnos muy seguido en aquel lugar, generalmente en la tarde noche, cuando él salía a trotar, a veces solo, a veces con su perro. Cruzamos más de alguna vez nuestras miradas, con cierta complicidad, sin decirnos nada hasta ese día.

- Sí, obvio.

Lo ví llegar, pero esta vez no andaba vestido de tipo deportista. De hecho iba bastante formal. Dio varias vueltas alrededor de la pileta antes de entrar a una confitería y salir con nada en las manos. Me parece que ahí me vio. Lucía nervioso, como si estuviese dudando de sus futuros actos. En un momento pensé que se había acobardado puesto que no lo veía por ninguna parte. Sin embargo aparecio al rato con un ramo de flores en una mano. Camino lento y se sento en el otro extremo de mi banquita.

-¿Nosotros nunca hemos hablado cierto?
- No nunca...
- Pero nos hemos visto, sí de eso estoy seguro.

Creo que en ese momento pude haberme ruborizado un poco. Por supuesto que nos habíamos visto, y aunque no fuesen más que encuentros esporadicos, no podía evitar sentir un cierto "algo" por él. Por un extraño que no lo era tanto, que se aparecía en mis sueños y en cada uno de mis pensamientos. Cuando escribia un nuevo relato solía pensar en él, como mi inspiración. El hecho de no conocerlo intensificaba aún más el sentimiento, podía imaginar que era exactamente lo que quería. Él era un hombre culto y dedicado. Una combinación de misterio, risas, romance y un tantito de celos. Un hombre de mundo, de aquellos con temas de conversación, con creatividad y mucho cariño para compartir sólo conmigo. Un hombre pendiente de los detalles: un mensajito en las mañanas, una flor en el velador, llamadas sólo porque sí, sólo porque me extrañas, porque te acordaste de mí, en cada segundo.

-Sí, a veces nos vemos.
-Bueno, lo que tengo que decirte...uff! es complicado esto. ¿Nunca te ha pasado esto, tener las palabras ahí, atoradas, cuando tú sólo quieres dejalarlas salir?

La respuesta era un enorme SÍ. Sí he tenido todo un discurso atorado, sin poder pronunciar. En especial si se trata de tí. Si se trata de declararte lo que siento. Sabes que muchas veces lo pensé, cada vez que abandonaba el parque sin darte nada más que una mirada, cuando caminaba llorando de rabia a mi casa, sola, enojada, prometiendome le la próxima vez sería más que solo un vistazo.

-A veces sucede, pero sabes, se debe ser valiente...arriesgarse, uno nunca sabe lo que puede suceder...
-Sí, por eso necesito decirtelo, ahora ya.

Aquellas popularmente llamadas "mariposas" estaban más inquietas que nunca. La vida había sido dura conmigo, siempre ignorandome, siempre impdiendo que conociera al indicado. Hoy porfin ganaba una batalla. No, de hecho la guerra.

-La verdad es que nunca dejo de pensar en tí. Quizás te suene raro, es que ha pasado poco tiempo. Puede que todo esto sea muy rápido, pero sabes, el amor tiene maneras especiales de manisfertarse y esta es una de ellas. Siento que sólo con unas pocas miradas lograste enamorar cada partícula de mi ser. Es algo que no logro del todo entender, pero es así, no puedo hacerme el tonto con esto. Quisiera conocerte más, hablar contigo de la vida, de tus sueños y de los míos y comibarlos y pensar desde ahora en un nosotros, aunque muy en el fondo creo que eso sería más que nada una formalidad porque algo me dice que estamos destinados, ques esto no es sólo una coincidencia, que estas hecha para mí, eres mi complemento. Quizás es apresurado...pero tengo que decirlo. TE AMO.

Sus ojos brillaban, podíamos sentirnos en una misma sintonía, pensando lo mismo y más importante aún, sintiendo lo mismo. Por un par de segundos me fui de la realidad para imaginar como sería mi futuro de este día en adelante, como sería tener a alguien ahí, que me correspondería con amor, que sería mi ideal.

-Wow, me dejaste sin palabras.
-Esa era mi intención. ¿Qué te parecio?
-Simplemente perfecto.

Sonreí y me incline un poco hacia él, él me respondío acercandose también.

-¿Y entonces?

Nuestras narices se rozaban, podía presentir que el momento se acercaba.

- Es lo que parece...¿O no?

Estaba a un pequeño milimetro de besarlo...

-¿Entonces sonó convincente?

Me alejé de golpe, extrañada.

-¿Qué cosa?
-Que si mi dirías que sí. Llevo mucho tiempo ensayando frente a un espejo pero necesitaba hacerlo con alguien antes de la cita con mi novia. Ni te imaginas lo nervioso que estaba, pero practicar contigo me ha ayudado demasiado. Es tan diferentes cuando puedes ver la reacción de la otra persona, como cambia la mirada, la expresión del rostro. Además que te pareces un poco a ella. Ya voy atrasado, de verdad que gracias. Quizás en otro momento, en otra instancia me tocará devolverte el favor.

Lo ví partir, aún estupefacta, aún en silencio.

Y es que la vida no quiere darme siquiera una tregua.

01 enero 2010

Sabes

Valentina > Documents > UCh. > Primer año > Biología
Ahí encontré esto mientras ordenaba todo el desorden de archivos de la U que tengo. Seguramente lo escribí en el pc de la casa de mi tía y por eso estaba "encubierto"


Sabes, creo que tengo que confesarte algo. Siento que somos más que amigos, que podemos ser algo más, aunque es casi seguro que tú no sientes lo mismo. Siento que estamos en un punto medio, un punto muerto. Un punto que resulta entretenido, pero sabes…a veces igual se necesita un poco de amor, un poco más de sentimientos y un poco menos de lujuria.

Sabes que me pasa algo raro. Tengo tu perfume impregnado. Es tanto así que creo que ya forma parte de mí. Ahora eres como omnipresente, en mi almohada, en mi ropa, en el aire. Ahora camino por calles vacías y me parece sentirte cerca. Me detengo, mira hacia el lado, miro hacia atrás. Aunque sea ya más de medianoche, aunque sea peligroso me siento a esperar, porque creo que andas por ahí. Y no. No son más que mis sentidos que me engañan, que me traicionan. Asique no queda más q continuar caminando, andando sola, hablando con el viento, sólo imaginando que eres tú quien va a mi lado y no mi oscura sombra.
Sabes que a veces lo pienso con tanta fuerza, con tanto deseo que por un par de segundos te materializas ahí. Tal como me gusta recordarte, el pelo desordenado y aquel sweater que tan bien quedaba con tus ojos verdes. Me miras sonriente, me abrazas y me susurras palabras dulces al oído. Nos tomamos de las manos y seguimos caminando, riéndonos de la vida, viviendo en un mundo nada más que nuestro, nuestro paraíso. Y así de un segundo para otro desapareces y la noche cae pesada sobre mí y la luna parece tener una mueca en su redonda cara, casi mofándose de mí, casi alegrándose de verme llegar sola a casa. ¡Claro! Como ella está condenada a escapar eternamente del sol.

Sabes, me gusta sentarme al lado del sofá, aquel junto al teléfono donde tú muchas veces dormiste una siesta, escribiste tus cuentos y soñaste en como hacer un mundo mejor.
Me gusta porque puedo verte a mi lado haciendo esas mismas cosas, como si el tiempo no hubiese avanzado, como si nada hubiese cambiado. Preparo café, con dos de azúcar y una de crema. Tu favorito. La taza se enfría mientras yo solo veo el vacío, mientras sólo espero que suene el maldito aparato. Quiero levantar el auricular y poder escuchar tu “¡Hey! Soy yo, vamos a salir”.
Quiero que me vuelvas a regalar esas horas eternas de conversaciones, donde no existían los silencios incómodos, porque siempre teníamos algo que decirnos, de hecho nos interrumpíamos constantemente. Ahora cuando suena mi teléfono, y eso que es muy poco frecuente, nunca eres tú. Levanto el auricular…tal vez está malo. Y no. Ahí suena el tono también burlándose de mi y de mi soledad que ya ni siquiera ella parece querer acompañada.

Las tardes no acaban nunca sin tus visitas, son tan monótonas. Sólo me duermo, sólo espero que llames a mi puerta.

Y así se van mis horas, se van mis meses, quizás ya cuantos años han pasado.

Sabes que perdí la cuenta desde que dijiste “adiós, me voy” y eso porque quise borrar de mis recuerdos ese día gris. Porqué aún albergo la esperanzas de que regreses sólo por mí, que me prometas un universo y te lamentes por haber sido tan ciego de no haber podido darte cuenta que tenías más que una amiga frente a ti. Aún creo que podrías llegar y confesarlo todo.

Sabes, quiero decirte que no te extraño, que te odio por dejarme aquí, por olvidarme tan rápido y tenerme en este constante limbo de incertidumbre. Que quisiera que te tragara la tierra y pagaras por todas las veces que ignoraste mis señales, que no captaste mi mensaje. Quisiera verte en mi lugar, estando triste, desesperado, desamparado. Quisiera que reaccionaras, que regresaras y decirte en tu bello rostro que ya es muy tarde, que yo avancé y que ya no hay nada que hacer.

Sabes, quiero confesarte que no hay mentiras más grandes que aquellas del párrafo de arriba. Que no queda mas que decirte que te amo, lo hago, que necesito escucharte para recuperar mi primavera. Y a la vez sé que las probabilidades juegan en mi contra…que tu interés nunca existió. Y no me queda más que estar junto al teléfono y dormir esperando que una llamada tuya me regrese a la realidad, a aquella que hasta ahora sólo existe en mi mente, en mi mundo paralelo.
¿Es mucho pedir? ¿Es mucho soñar? Creo que la respuesta está ya demasiado clara…mejor me vuelvo a dormir. Mejor te vuelvo a soñar, quizás así tu también sueñas conmigo. ¿Qué tal?

(mejor olvidate de todo esto que lees, mejor pretende que nunca existió)

 

Sample text

A veces la vida nos tira al suelo, nos hace pedazos, nos hace pensar que no somos nada de nadie, de ninguno. Entonces abre tu Cajón de Cuentos y lee una historia, cree ser parte de ella y date cuenta que todo es posible, que la vida no es sueño que sólo falta un intento..y si caes debes levantarte, que siempre habrá una palabra ahí para ayudarte.

Sample Text

C'est comme une aventure qui nous laisse sur nos fins