12 diciembre 2008
si se tropieza dos veces con la misma piedra.
Terminaba su café cuando él llegó. Aún estando de espaldas a la entrada, se percató de su presencia puesto que varios mujeres volteaban o reían haciendo comentarios con sus amigas, era usualmente la forma en que era recibido en cualquier lugar.Él le besó suavemente la mejilla y se dispuso a sentarse frente a ella
.- Tengo que decirte algo. - le dijo ella.
Estaba lista para proclamar el discurso que desde hace varias noches había pensado. Las palabras estaban elegidas cuidadosamente, el mensaje era claro, sin indirectas ni claves entre líneas. Nada podía salir mal.Mientras ella ordenaba los últimos detalles mentalmente, él le acariciaba las manos y la miraba profundamente a los ojos, diciendo palabras bonitas, que sólo eran para ella. En segundos se desmoronó lo que había construído en las horas de desvelo, desaparecieron todas las demás, se esfumó el restaurant donde estaban, sólo existína ellos dos. Volaban a su cabeza todos los buenos recuerdos, los viajes y las citas. Muy en el fondo de su mente, parecía haber un eco que le repetía: "no caigas, lo conoces, sabes que tiene el don de la palabra, que sabe que hacer, que decir."Se autoconvencio que esas palabras, provenientes de su lejana conciencia no existían, se olvidó (o eso quiso) del porqué lo había citado a tomar un café, el mundo volvía a ser rosa y ellos era el principe y la princesa del cuento feliz.
- ¿Y que era lo que me tenías que decir?
- Que te amo. Eso, que eres el mejor, que te amo.
(no me gusta. me gusta el titulo y la idea central..peroo no me gusto como quedo todo..pero tngo sueño y no me da para arreglarlo ahora, quizas lo reescriba mñna.)
Sin título definido
que caía sobre el barranco aquella noche. Abajao, muy abajo, las olas
estallaban fuerte sobre las rocas, sin piedad, una trás otra, como si supieran
que algo estaba por pasar. Como niños anciosos corriendo un día antes de
Navidad. Lucía encendio un lucky, el último de su cajetilla, quizás el último de
su vida, y se sentó en un banquito desarmado un par de metros más atrás. Temblaba y el maquillaje negro que manchaba sus mejillas era la prueba de
las lágrimas que habían escapado hace un rato. Intentaba pensar en otra
cosa, cualquiera que no fuese la razón por la que estaba ahí. Pero era
inevitable. ¿Sería doloroso? Quizás debía pensar un poco más, planear todo
mejor. Suspiró. Era tan típico de ella lo de arrepentirse cuando estaba a punto
de hacer algo..!y este algo si que era grande! El gran final. "Si es que alguien
se acuerda de mí", pensó. Ya nada importaba de hecho, su vida habíar sido
caotica y desastrosa, no había sabido de su familia en mucho tiempo y sus
amigos ya no la llamaban. Ella tampoco salía de su casa, era un zombie que
no hacia más que pasear por su deparamento, ni siquiera su viejo gato se
acurrucaba con ella como antaño.Caminó lentamene por la orilla. Era un panorama macabro, como calculaba y
escogía el mejor lugar para el salto. LLebava una carta que dejaría por ahí.
Nuevamente arrepentimieno. La rompio en mil pedazos y dejó que el viento
se llevara sus últimas palabras, que probablemente tampoco nadie leería.
Cerró los ojos para escuchar el mar, cuando se percató de otro ruido que se
colaba entre el llamado de las olas. Una voz masculina que gritaba "¡Lucía! ¡
Lucía! ¡¿Lucía dónde estás?!" Ella no alcanzó a esconderse y la figura de un
hombre alto, de ancha espalda y ojos verdes que aún así brillaban en la
oscuridad, aparecio de la nada. De todas las personas que Lucía pensó que
podrían preocuparse, él era sin duda el último de la lista. Después de toda su
"no historia de hadas", del dolor y los malos recuerdos, él era quien
desesperadamente había pasado varios dias buscandola. ¿Un inconveniene en
lo planeado o es que la vida le esaba dando otra oportunidad? Como siempre,
Lucía no sabía bien que camino elegir.
(estaba pensado para continuarlo..pero no sirvo para los cuentos largos..y queda con final abierto, listo para la imaginacion del lector, ajajaja que pena, estoy dejando que ellos terminen el trabajo que yo debería hacer!)
El Cartero
Tenía un aspecto calavérico, la piel casi transparente, las mejillas hundidas y
su uniforme de institución sucio y raído. Pero fue la primera impresión pues
luego me provocaba hasta cierta tranquilidad. A pesar de la descuidada
apariencia, parecía irradiar una luz que lo purificaba. Quice invitarlo a pasar,
como que necesitaba una taza de café o algo de comer. Me rechazó todo,
diciendo que tenía que cumplir con su trabajo. Así, sin atraversar el umbral de
mi casa, me entregó una carta amarillenta que llevaba tu nombre en el lugar
del remitente. ¡Qué extraño! Si hace mucho que habíamos cortado cualquier
contaco, osea, tú lo habías hecho, tú dejaste de buscarme, me evitastes.
luego de aquella pelea. ¿Y ahora me mandabas una carta? EL cartero me pidio
disculpas, me decía que había tenido un par de problemas que habían
provocado semejante atraso. Supuse que se refería a la hora, pues ya era
cerca de medianoche. No aguantaba verlo tan desprotejido asique lo invite a
pasar y fui a la cocina a buscar algo para darle de comer. Sin embargo a mi
regreso ya no había nadie. Salí hasta la esquína, pero la calle ya estaba
vacía. ¿Raro no? Volví a leer tu carta...y quedé en blanco. Esta estaba datada
de hace unos 3 años atrás. En ella me decías de lo arrepentido que estabas
sobre la discusión de esa noche, de como los días siguientes no habias
juntado el valor para llamarme, que te sentías un idiota por todo lo que habías
dicho. Aunque estabamos en la misma ciudad te parecio que la carta sería
una forma mas romántica de pedirme perdón y me pedías que, si queríamos
estar juntos, nos vieramos al día siguiente en nuestra plaza, el lugar de
siempre, que si no me presentaba entenderías el mensaje. Shock. De verdad
que no podía creerlo.Apenas abrieron las puertas, corrí donde el gerente del correo para poder
hablar con el cartero que me había visitado. Se lo describí con lujo de
detalles, pero el gerente no sabía de que empleado se trataba. Lamenté no
haber preguntado su nombre. Salía decepcionada, cuando lo ví en el pasillo
central de la oficina de correos. No físicamente, sino que en una foto en una
placa puesta en uno de los muros del lugar. Lo reconocí inmediatamente,
porque hasta en imagen paecía estar presente la luz que percibí cuando
estuvo en casa. Lucía si mas rellenito y con una sonrisa afable.Y la placa decía: "En memoria del hombre que dedicó su vida al servicio de
correspondencias, que vivio y murio cumpliendo su trabajo. Muerto en
accidente automolistico mientras realizaba entregas. Q.E.P.D"
14 octubre 2008
Anoche. Sueño.
Con el traje azul, el que no te gustaba, el que usabas por mí.
Tocabas la puerta despacio, rozando los nudillos en la fría madera, susurrando "Hey, despierta". Traías una rosa en la mano, ya seca y marchita y entre lágrimas me decias "Perdón, disculpa si me demoré un par de meses, tal vez unos años, pero estoy aquí."
Anoche soñe que soñaba que salíamos.
Que caminabamos durante una noche de nunca acabar, con la luna llena sobre nuestras cabezas y las estrellas,vigilantes de nuestro destino, testigos de nuestras andanzas, dueñas de los secretos que nos dijimos.
Anoche soñe que soñabamos que nos fugabamos.
Que tomabamos un barco anclado en el mediterraneo.
Sin rumbo fijo, sin mapas sin ningun plan antes dicho.
Sólo dejandonos llevar.
Espontaneos
.Sea lo que sea, lo que venga será.
Anoche soñe que soñaba...y de pronto despertaba.
Sobresalto.
No estabas, no andabas en ningún lado.
Te busqué bajo la cama, en la bodega y el armario.
Para encontrarte en la terraza, leyendo una novela interminable de heroes y dragones, de sueños y desesperanza, de amor, de guerra, de paz.
Anoche desperté...
era temprano en la madrugada.
La cortina un poco abierta, el libro con la página doblada...
y sólo tu vieja foto sobre el velador.
Y es que todo es sueño..sueño. sueños que sueño, que soñamos todos, sueños que nos llenan la cabeza, sueños que rellenan hojas enteras, sueños ilógicos, sueños ajenos, sueños de infancia que nos siguen hasta viejos, sueños cumplidos, sueños locos y otros no tanto, sueños con sentido, sueños no creídos, sueños anhelados, sueños secretos, ilusiones del inconciente o mensajes por descodificar...depende del soñador.
Y ahora sólo quiero dormir.
Vale Martínez
23 septiembre 2008
Luna
Recuero el día, solsticio de verano. Yo caminaba descalza por la pradera, disfrutando del sol, el cielo despejado y una ligera brisa que desordenaba mi cabello. Me senté en un tronco caído a escuhar los susurros guardados en el silencio. En eso veo un destello en la parte mas sombreadas del prado. Oculta bajo un enorme árbol estaba esta niña, que tenía los ojitos rojos de tanto llorar. Me contó que era el peor día del año, que no le gustaba, que le asustaba. Era el día de la noche más corta. "Y es que mis amigas las hadas apenas tienen tiempo de salir. Nosotras jugamos a escondernos del maligno sol, pero hoy él es el triunfador. Mira como nos ataca victorios desde lo alto del cielo, como nos hiere con sus lanzas de fuego."
No entendía nada, creía que era sólo una fantasía de niños, pero ella seria me explicaba que todo el mundo pensaba que las estrellas eran simples puntos brillantes disperos en el lienzo oscuro que es la noche. "Es que la gente sólo ve lo que quiere ver" me contaba. "Se cierran, no dejan que su imginación amplie su mundo. A mi me pueden decir lo que quieran, me puedo llamar loca, que alucino. Pero las hadas me asegurarion que algún día subiría al cielo con ellas, que viviríamosy juntas dormiriamos entre las nubes, evitando al viejo sol. Sabes, él es un amargado, no deja que mis amigas salgan a jugar. Le asusta que alguna logre brillar más que él, se muere de envidia si eso llega a pasar. Esta es la razon por la cual nos escondemos. Esperamos hasta el ocaso, cuando el viejo se baña en el mar"
Pasé el resto del día más largo bajo aquel árbol, escuchando las maravillosas aventuras de Luna y sus amigas estrellas, hasta me contó de cuando las visitó un cometa y me describió los picnic que disfrutan en los anillos de Saturno. Fue ahí también cuando permitio que le tomara la mencionada fotografía, la única prueba que me afirma que nada de esto fue un sueño.
Cuando ya el Sol dejó la batalla, Luna sonrio. Secó sus lágrimas y tomándome de la mano me agradeció. Luna me soltó y corrio hasta lo alto de una colina. De repente ví como millones de estrellas fugaces cruzaban el cielo, dirigiendose al exacto lugar donde la niña se despedía de mi con un suave gesto de la mano.
No la ví más por el prado. Muchas veces regresé junto al árbol, con la esperanza de volverla a encontrar.
Una ocsación de insomnio salí a mi terraza a tomar un poco de aire. Sorprendida descubrí a Luna en lo alto del cielo. ¡Ahí estaba! Rodeada de las hadas que habían cumplida su promesa. Era igual de pálida como la recordaba y cada peca parecía emitir destellos del mismo tono plateado que tenía su vestido.
Sin duda era Luna, no pude más que sonreír
30 agosto 2008
Palabras para un actor en suspenso.
¡Para! ¡Detente! ¿Estás seguro de que lo quieres hacer? ¿De verdad no ves nada más allá? ¿No existe el futuro? ¿No hay otro paso que dar?Dices que estas cansado, que la obra terminó.El telón ya cayó, no hay aplausos, no hay alabanzas ni rosas en el plató.
¡Y eso que te considerabas un buen actor! Un experto en simular sonrisas, ocultar tristezas.Todo un mago, un maestro en transformar sentimientos, en desaparecer lágrimas, en sanar heridas. El mejor en todo..casi.Vives para el resto..pero ¿que hay de tí?Ahí parece estar el error, supiste alegrar de verdad y sólo suponer que lo estabas, parecer ser feliz¡Creador de ilusiones! ¡No te vayas! Aún no es tiempo de partir, aún hay minutos...¡Horas! para tí.
Escribiste un guión para cada momento de tu vida y lo aprendiste a la perfección, sin olvidar palabra, ninguna línea. ¡Te mereces un premio! ¿Una crítica? Opino que ya no da más, es suficiente...¿No crees que ya debes empezar a improvisar? Sé que ya escribiste tu final y te digo que eso es algo que nadie tendría que planificar...
Me repites que te aburriste, que ya no te entretiene actuar..que de hecho no fue mas que un mero trámite existencial.
¡Dale! El Show debe continuar, sin embargo, ahora será real, sin negar melancolías, ni silenciar temores. No alegues que ya no hay espectador! ¿Que vengo a ser yo? Que uno que te quiere de verdad vale más que un millón que de vez en cuando está.
¿Lo volviste a pensar? ¿Ves la gracia que tiene recapacitar? Ahora sale y respira, cierra los ojos, grita, llora, salta, sueña, anhela...¡Vive! Que así la función comenzará, esta vez la original
*Improvisado hoy en la tarde. Primer cuento o texto publicado masivamente, como que me gustó..me dio confianzaa lo que resultó al final..pero =
Miedoo =/ esperaré que onda la reacción!
Vale.
21 julio 2008
Adulterio
Y vuelvo a sentarme y miro el reloj del celular y aún no estás aqui. ¿Estás con ella?
Supongo que sí. Seguro que le dices lo mismo que me dijiste a mí, seguro que la miras con los mismos ojos, como queriendo lucir como el mino inofensivo, medio niño con un toque de misterio pero a la vez seguro. ¿Se nota que soy observadora? Es que desde que te vi que no pude olvidarmede esa mirad a tan particular con la que me conquistaste.
¡Qué loco! ¡Y tan rápido! Fue todo un torbellino, diste vuelta mi mundo por completo, haciendome ver que vivía de tormentas en vasos de agua y que había más mundo del que yo conocía. En verdad te agradezco por eso...pero todo tiene su lado bueno y malo no?
Eres como un niño en navidad: ves tu obsequio unos dias antes y lo miras con ansias, con deseos de saber como es. Buscas formas de acercarse y a veces funcionas y logras abrirlo antes de tiempo y otras...no. Te queda esperar el gran momento, la celebracion, cuando las cintas finalmente cede y ves la sorpresa y te encanta y te apasiona y te despejas de ese regalo y lo llevas a todas partes y no vives sin él. Hasta que se acerca otra fecha..otra ocación...otro regalo. Y lo viejo queda ahi no lo quieres más, lo dañas, lo golpeas y ahi queda, esperando por una subasta, por un mejor dueño, viendo como tu juegas con algo nuevo, algo ingenuo.
Y supongo que ella estará sonriendo todo el día y luego llamará a sus amigas para contarle lo tremendo que eres, la gran persona, los besos que das y las palabras lindas que le dices. Pensará constantemente en tí sin saber que tú vienes por mí.
Imbecil ahi vienes, me miras y sonries, traes flores, rosas rojas...movida segura. ¿Acaso ella no las quiso o es que te sientes culpable? ¿Hiciste algo? te quise preguntar, pero no soy masoquista. No quiero escuchar un "mi amor, como se te ocurre" sabiendo que no es cierto, que hace un rato sí estabas cn ella, con la otra. Ahora ya no especulo, no toy imaginando. Lo noto en tu ropa, un perfume que no es tuyo, no es el mio. Una marca en el cuello. Lo siento no sabes engañar, olvidaste esconder las pistas, te declaro culpable. ¡Adulterio!
Debería abofetearte, dejarte, retarte,olvidarte. Pero sabes, la venganza es dulce. Me invitaste a salir, quieres que compartamos con tus amigos, con los mismo con los que hablan de mí y de la forma descarada con la que me engañas, luciendote, enseñandole tus tecnicas y mentiras. Será perfecto. Sigue hablandome de tu día, de tu examen, sigue diciendome que me quieres...yo te sigo el juego mientras maquino mi plan, ya tengo el discurso armado, esta batalla puede que la ganes..pero la guerra sigue..y no estoy en posicion de firmar la paz, menos de rendirme y darte el pase libre, ya tengo la técnica y voy con todo, apuesto mi vida a que gano hoy.
Hoy te dejo, hoy finaliza nuestra historia, aunque tu me dejaste hace rato...aunque tu escribiste la última línea, pero yo seré la del punto final."
- Yo tamibén te amo mucho, nos vemos en la noche.
16 julio 2008
Una decisión apresuada.
Ella se visitó, buscando el sweter más abrigado: uno rojo trenzado que su novio le había regalado para su último cumpleaños. Se puso las botas sobre los jeans, su abrigo y salio caminando a paso rápido para terminar lo más pronto posible y regresar a casa. Después de todo, seguramente alcanzaba a llamarlo, era un panorama que la había tentado demasiado.
Su campo de visibilidad solo abarcaba unos pocos centimentros por lo que iba a constantes tropezones con las grietas de la vereda. Se subió el cuello del abrigo, tratando de proteger su nariz que, al segundo de haber dejado el calor hogareño, se había puesto roja y luego metió las manos en los bolsillos, lamentandose de haber perdido su par de guantes.
Iba pensando en trivialidades, en la última cita con su novio y en la serie que quería ver al día siguiente, cuando se percató de algo que se movía muy cerca delante suyo.
"¿Un pájaro? ¡No, espera! Es una persona, pero...¿está agitando la mano? Si es alguien...¡me suena tan conocido! ¡Es él! ¡No puedo creerlo, tanto tiempo!"
Saludó al hombre misterioso, que resultó no ser un misterio sino que un viejo amigo, compañero desde niños y su amor platónico desde siempre. Solían ser vecinos y acostumbraban a pasar las tardes juntos, primero en las calles en bicicleta y patinando y , más adelante, compartiendo en sus casas, saliendo a fiestas, de paseo y conversando tardes enteras, todo lo que hacen los amigos. Ella había estado enamorada de él desde el primer día sin nunca mencionarle nada. De hecho, lo había ayudado a conquistar a su primera polola y viceversa, había sido su pañuelo de lágrimos y su consejera cuando las cosas iban bien y cuando iban mal. Las vueltas de la vida llevaron a que, a pesar de la gran amistad, se distanciaran y perdieran contacto, para luego volver a encontrarse perdidos entre la niebla matutina.
Decidieron pasar a un café, aquel chiquito donde siempre iban antes, para reirse de los recuerdos de antaño y ponerse al día de lo que pasaba en la actualidad.
Se sentaron en una mesa junto a la ventana, hicieron sus pedidos y de inmediato empezó la conversación plagada de anécdotas infantiles y sueños que no habían sido cumplidos.
Un tema llevó a lo otro y así llegaron a hablar del amor. De forma inconciente, ella le dijo que estaba soltera, que había tenido varios novios pero con ninguno se había proyectado. Volvieron a cuando eran dos niños y se ocultaban juntos trás los arbustos cuando jugaban a las escondidas o cuando, ya mayores, pasaban horas escuchando música en alguna de sus piezas, cuando se contaban sobre sus citas e incluso cuando se besaron de modo de practica. Todo era risas y un poco de verguenza, hasta que él cambió su tono de voz, volviendose esta más grave y seria.
"Sabes, creo que siempre tuviste mucho de lo que buscaba en una chica y nuestra relación era realmente buena. No sé por que nos alejamos. ¡Qué tontos no! ¡Pero todo es por algo! Debía ser así, porqué...no importa ya sabrás porqué. El punto es que ahora nos volvemos a encontrar, de forma tan inesperada, en un día en que no se puede ver nada, que no esperabamos nada. Creo que me agradan las sorpresas, de como las cosas ocurren cuando menos lo esperas. Lo mas raro es que hace un par de días o no sé semanas me acorde de tí. Pensaba buscarte, tratar de contactarte. La verdad es que tenía muchas ganad de decirte algo, de pedirte algo, de proponertelo. Opino que no es necesario que te repita lo que significas para mí, si lo sabes casi todo, me conoces mucho, hasta podría apostar que más que nadie y es eso lo que me dice, que eres la persona indicada, que se que no estoy cometiendo un error cuando te pida lo que lo que tengo que pedirte." Ella estaba sorprendia, los ojos abiertos y fijos en los suyos. ¿Acaso se estaba declarando? ¿Después de todo lo pasado, aún sentía eso por ella?¿Era que se había gustado siempre, pero ninguno había tenido el valor para admitirtlo?
"¿Estás seguro de lo que estás diciendo? Digo, creo que sé a que te refieres, tú igual siempre fuiste demasiado especial para mí. Osea... todo lo que hicimos, lo que compartimos, no sé, hay cosas que no te dije, que son buenas y creo que pensamos lo mismo...osea, que sentimos lo mismo, entiendo completamente de lo que estás hablando y realmente me alegro tanto por haberte econtrado hoy"
Él sonrio. Esperaba una respuesta positiva, quizás que ella se sorprendiera un poco por la situación, pero era obvio, había pasado mucho tiempo, tal vez pensaba que ya se había olvidado de ella. Menos mal que las cosas estaban saliendo bien.
"Bueno, lo que pasa es que hace un par de días tomé una gran decisión, sabes una de esas muy importantes, que pueden hacer que tu vida cambie por completo..y tú tienes un papel importante en ella, por que no es fácil elegir a una persona así, necesita haber una conexión, un alto grado de confianza..digo, es para toda la vida ¿no? Primero pensé que no iba a ser posible, porque bueno...no habíamos hablado en mucho tiempo, no había tenido noticias tuyas y temía que de verdad no pudieses hacer esto, o que tal vez te costará o derechamente no quisieras..no se, pero preferí correr el riesgo, de verdad que siento que eres la elegida para esto y si más encima me encuentro contigo de la nada, es una señal potente, demasiado, es lo que me dio la seguridad de que tú me dirías que sí. Mira, lo que pasa es que..."
En ese preciso momento sonó el ringtone de un celular, ella lo buscó en su cartera. ¡Cómo tan mala suerte! Era él. Su novio llamandola justo en ese instante. Le dió tono de ocupado, percantandose de que tenía varias llamadas perdidad de él. Volvio a llamar, asique ella se excusó y salió para responderle, más bien, hablarle porque no le dio la palabra en ningún momento. "Disculpa que no te respondiera, no, no estaba ocupada y dejame terminar. No quería responderte porque creo que lo nuestro no da más, no puede seguir, sabes me he dado cuenta que te quiero, te quiero mucho, pero no pasa el límite de amigos, no me veo tampoco contigo en un futuro, como que nuestros planes de vida no calzan y..eso. Disculpa si suena cortante o no se, sin razones, pero es lo que siento, que siento que lo nuestro no estaba hecho para funcionar, que eramos felices, que lo pasabamos bien y ya. Ahora de verdad prefiero que no me busques, dejemoslo hasa aquí ¿si?. Tal vez, más adelante, mucho más, podremos volver a hablar, tomaremos algo y nos reíremos de este momento cada uno con su vida armada como debe ser, pero nada, eres una persona increíble y vas a encontrar tu camino."
Volvió a la mesa donde él aún la esperaba. Él también estaba recien dejando el celular en la mesa. "¿Te acuerdas de nuestra otra vecina? Esa chica rubia que solía salir siempre en su bici rosa, que pasaba también mucho tiempo con nosotros y que luego dejó el barrio por el traslado de sus padres. Bueno, ella me la encontré hace unos 2 años atrás..y ahh! era quien me llamaba ahora, para desearme suerte, le conté mi idea y estaba de acuerdo, espera que todo salga bien." Ella estaba impaciente, necesitaba escuchar la gran petición, ver si tenían conexión con lo que ella estaba esperando, bah! no había dudas, iba a pedirselo.
"Me estoy dando muchas vueltas, asique voy directo a la pregunta. Como te contaba, me topé con ella hace 2 años y bueno, una cosa llevó a la otra y terminamos siendo una pareja, bueno creo que algo más ya que le pedí matrimonio, fue mi gran paso. Y los dos coincidimos que para elegir una madrina de bodas, debía ser alguien que nos conociera mucho, que supiera de nuestra infancia, de nuestros gustos y mañas y pensé en tí. Por eso quería llamarte y fue más que una sorpresa que nos encontraramos hoy, sino igual te contactaríamos un día de estos para pedirte este enorme favor, de verdad los dos estaríamos demasiado felices si aceptaras mi proposición."
Ella seguía con los ojos muy abiertos, pero ya no era por alegría ni por la esperanza de ver cumplidos sus sueños de niña. Las palabras, la noticia le cayó como un balde de agua fría, más que el gélido clima de afuera. Atinó a simular una sonrisa y aceptar, decir que sí. Le dejó el número de su celular para que se juntaran los 3 a afinar detalles, dinero para su parte de la cuenta y se fue.
Esa tarde la niebla persistía, se aferraba a las hojas, al pasto, impidiendo que esta subiera o se alejara despejando un poco el ambiente. Ella estaba en el sofá, acurrucada en un rincón con una gruesa manta y un tazón de café que no dejaba de ser amargo, aunque le echara todo el azucarero. Y claro, estaba sola. La televisión transmitía una típica comedia americana, de esas que le gustaban a él y al otro también. Una lágrima surgio mientras pensaba en todo lo ocurrido hace unas horas. Parecía que al día siguiente el clima seguiría igual, que todo sería igual. Cerrando las cortinas decidió que mañana no se levantaría por nada del mundo de la cama, que ni se molestarían en programar la alarma, ni volver a salir al frío citadino. Los trámites pendientes tendrían que esperar.
Una mezcla de realidad, ficción y algo de televisión.
Vale.
13 julio 2008
El pañuelo II
Cada segundo de esa aventura había quedado grabado en su memoria, era como una vieja película que se repetía una y otra vez, provocandole los mismas sensaciones, los mismos deseos de volver a estar con ella. Todavía tenía estas ideas dándole vuelta en la cabeza, cuando, por fin divisó a su novia acercandose para la ya olvidada cita.
27 mayo 2008
Un falso adiós
Bajó corriendo las escaleras saltando los últimos peldaños. Salió sin siquiera mirarse al espejo, arreglarse ni tampoco abrigarse de la helada hinvernal. Iba a pasar la llave por la cerradura, pero él la detuvo, tomandole la mano tán solo por un segundo, un gesto frío, no precisamente por el clima en particular. ¿Qué pasa? le preguntó. Nada, sólo prefiero que no me toques. Es mucho más fácil partir sin saber ni rememorar las cosas que ya no vas a tener. Ella lo miró perpleja. Hizo oídos sordos a sus palabras y trató de abrazarlo a través de los barrotes de la reja. Él, sin embargo, dio un paso atrás y se alejó. Al acercarse un poco al rayo de luz ella se percató de una pequeña lágrima que corrio por las mejillas de su novio. Ella no entendía nada, él quería explicarle, pero no podía, simplemente las palabras no salían..pero como..¿porqué no podía contarle lo que sucedía, si las palabras para hacerlo se podía decir? Ahora era ella la que empezaba a llorar, le decía una y otra vez, le preguntab e insistía en que le dijera algo. Él estaba sumergido dentro de su propio pensamiento, tratando de alcanzar la orilla y por lo menos decirle la verdad. Es que sabés...tengo que irme, lejos, muy lejos. Fue lo único que atinó a e decir. Ella se torno aún más pálida de lo normal y tiritaba fuerte y, de nuevo, no por frío.
Él sólo quería abrzarla. cobijarla, besarla, pero sabía el daño que le causaría y también al él mismo. No quería saber que era lo que extrañaria con tanto anhelo, de volver a compartir esos momenos de amor, de locuro y de silencio. De todo lo que vivieron juntos, había sido la primera y el pensaba que era "un para siempre". Así es la vida, toma curvas inesperadas y ahora era solo el momento del adiós. Incluso había pensado en sólo desaparecer, para no verla llorar, no verla en el estado en que estaba ahora, sentada en el jardín, con la mirada perdida y el maquillaje ya corrido. ¿Puedo saber un porqué? ¡Dame una razón! A veces es mejor no saber las razones, te digo que ni yo las tengo muy claras tampoco, pero es algo que debe pasar, que debe ser así, puede que nos volvamos a encontrar y puede que no. Juguemos a dejarlo en manos del destino, asi si vuelvo y si tú también lo haces quiere decir que siempre fuimos el uno del otro. No pienses en mí, no me recuerdes ni me extrañes. Vive la vida y sé feliz, yo también lo intentaré.
Sabes que te quiero y mucho...pero no sé..creo que esto, por ahora es lo correcto. Puede que sea un adiós o quizás solo un hasta pronto, pero es una despedia para mejor, eso te lo aseguro.
Sin siquiera esperar una respuesta, él le dio la espalda y cruzo la calle hacia la vereda del frente. Así contemplo por última vez a quién alguna vez llamó "el amor de su vida", pero la vida gira y gira y el tiempo le enseño que las cosas no eran tan así como creía. Lo más probable es que no volvería, pero tampoco quería verla sufrír. Reconozco que fue una notable actuación, la convencí, se lo tragó. A veces las mentiras blancas son el mejor salvavidas, pensó. Sacó de su bolsillo un cigarro y camino hasta la esquina. Ella por mientras aún estaba inmóvil, sentada en el pasto del jardín delantero, procesando el mensaje recién recibido, sin poder, sin querer creerlo. Sin imaginar tampoco que allá en la esquina, aún estaba él, aún fumaba su cigarrillo que la lluvía amenazaba con apagar, que la niebla ya mas densa escondía a una mujer rubia que le sujetaba la mano, que recibía los besos de aquel hombre cuyos labios ella jamás volvería a besar.
Si que me salen productivas las hras de frances!
Muy enredado...no se, quería escribir una linda y tierna historia de amor y termino en esto.
Ahora que lo leo yo tmb me enredo bastantee.
Enfin..es lo del momento.
Valee.
-
18 mayo 2008
y lloró intentanto olvidardeseando que las lagrimas barrieran con sus caricias
y que la niebla de la noche se llevara sus promesas,
sus mentiras.
Y corrio dejando todo atrás.
Asquiada de haberse dejado llevar.
De haber creído sus palabrasy ciegamente tomarle la mano, seguirlo sin dudar.
Y corrio dejando todo atrás.
las cartas rotas en el cajón
las rosas marchitas aún en el jarrón.
Los dulces sin abrir e incluso el osito de felpa de aquel primer mes.
Y corrio dejando todo atrás.
esperando que la lluvia la limpiara de sus abrazos,
olvidarse de sus besos,
de aquellos encuentrosde lujuria y pasión
de aquellos amaneceres que vieron juntos desde el balcón.
Y corrio dejando todo atrás
las risas, las peliculas, as tazas de café.
El sueño que imaginaron juntosy las sonrisas al conocerse una tarde de abril.
y corrio dejando todo atras.
Las viejas fotografías donde ya nadie las verá,
y la imagen del principe perfecto...
pero de frio cristal...
Y corrio dejando todo atras
las sensaciones que le producía,
la euforía, el deseo, la pasióny al final...la soledad.
Y corrio dejando todo atrás
el susurro de su voz,
los paseos bajo la luz del sol
y hasta el aroma que alguna vez en su habiatación dejó.
Sólo corrio queriendo dejar todo atrás.
04 mayo 2008
El viejito del café
Después de avanzar un par de cuadras llegó a la plazita donde siempre se daba un descanso. Como de costumbre, el único local que habría el domingo, aunque practicamente nadie llegara, era el cafecito de la esquina. Su dueño, un viejito canoso y encorvado, la esperaba ya con una taza de café cargado, dos terrones de azucar y un poquito de leche. Juntos se sentaban en un banquito de la plaza, con vista a la gran pileta. Él le contaba de su época, alguna historia del baúl de los recuerdos. Ella escuchaba y a veces aportaba con algún dato interesante o una anécdota personal. Cuando se sentaban bajo la sombra del castaño, las barreras generacionales desaparaceían y el tiempo parecía detenerse para los dos. Era un lapsus que rompía con la monotonía del día y les permitía desconectarse de sus propios problemas y preocupaciones. Y cuando parecía no haber un tema, o simplemente preferían dejar algo más para la siguiente ocasión, se dedicaban a mirar el cielo, buscar formas entre las nubes, como si fueran dos niños, como si los años no hubiesen avanzando y ellos aún tuvieses esa ingenuidad que les permitía creer que todo era posible. Cuando no había de que estresarse y la vida era tan solo sobre juegos y travesuras, sobre buscar tesoros enterrados en la tierra o escapar de los monstruos que se escondían entre los arbustos.
El leve tintineo de las primeras estrellas le avisaba que ya debía volver. Juntos caminaban hasta el cafecito, donde él siempre le regalaba una de sus galletas de chocolate caseras, sus favoritas. Se despedía y ella partía cuesta arriba. Deseaba que los minutos se paralizaran, que la noche no cayera jamás, que esa especie de recreo se extendiera eternamente. Claro que las cosas no funcionaban así, no podía zafarse así como así de la rutina, ni ocultarse bajo la cama cuando las cosas no iban bien, sólo podía soportar hasta el domingo, aferrandose a la imagen del viejito y el café cargado de siempre.
25 abril 2008
Se conocieron por casualidad, en una fiesta. Ella buscaba desesperada a su pololo y, para variar, había perdido el celular. Él, solidario, la ayudó y le permitió usar el suyo. Espero hasta que él apareciera y volvió a entrar a bailar y pasarla bien. Un rato después se encontraba en la salida acompañado de su conquista de esa noche. Las cosas le habían salido bien, como siempre en realidad. La idea ahora era seguir celerando en la casa de uno de sus amigos. Esperaban a que los pasaron a buscar, cuando él volvio a verla, esta vez llorando trás unos autos.
Por unos instantes se debatio entre ir a ver que le pasaba o quedarse con la niña rubia que ya no le parecía tan atractiva. En cambio ella...no sabía como ni porque, pero algo le decía que ella lo necesitaba..que estaban destinados a toparse esa fría noche de abril.
Invento una excusa, de esas tipicas de viernes por las noches y se escabulló entre la multitud.¿Cómo acercarse? ¿Qué decirle? Paso cerca de ella como quien quiere la cosa e hizo como que recien la viese en el estacionamiento. Ella noto lo evidente de la situación...y le gusto.De hecho había deseado, esperado que él fuese el que se acercara. Ambos se quedaron mucho tiempo conversando, de la noche, cosas banales de cada uno. Él la hacía reir, "para que te sientas mejor" le decía, aunque en el fondo el sabía que no era su intención. Se deleitaba con su sonrisa, como los ojos le brillaban luego de uno de sus chistes. Esa noche había nacido una amistad, claro que él esperaba que fuese más. Y ella lo daba por seguro, él estaba hecho para ella.
Se juntaron un par de días después. Un café les dio el espacio para conocerse más, contarse sobre ellos mismos, sus familias, las grandes alegrías y penas que había pasado con el paso de los años. Trás el encuentro en el cafecito de la esquina, siguieron los mensajes, las llamadas. Conversaciones después del colegio, fiestas el viernes, películas los sábados. La atracción era obvia y era un rumor constante entre sus amigos. Ambos sabían que eran mas que amigos..¿pero sería suficiente para llevarlo todo a otro nivel? Ninguno se atre vía a dar el gran salto, de hecho esperaban que el otro lo hiciera.
me bloquiee!!
Seguieaa
19 abril 2008
Una no-carta, un no-grito.
Era relajante tirarse en la arena a pensar. El ligero viento y el sonido estimulaban sus ideas, las aclaraban.Era la primera en quien pensaba al despertar, había soñado cada noche con ella...pero no se acercaba. No se atrevía a dar el primer paso. Generalmente los chicos solían hacerlo...era algo normal. Y él no había podido. Un par de veces casí lo había intentado. Arrepentido, se escondía. Por verguenza evitaba encontrarsela por lo menos un par de días. Temía que ella se riera, verse ridiculo ante sus ojitos del azul del mar.¡Maldit timidez! No lo dejaba en paz. Sabía que quedaba poco. Era la gran oportunidad. Él sabía que ella acostumbraba a quedarse en su terraza hasta tarde. Iría hasta alla y se declararía, tal Romeo llamando a su Julieta. Se levantó decidido y se encaminó de vuelta a la calle principal. Desde la esquina la vio, sentada en la silla blanca, con el pelo suelto y una frazada protegiendola del frío. Él sabía que las cosas podrían haber sido diferentes si hubiese reaccionado antes. Tal vez ambos estarían en la playa, en silecio. Abrazados bajo las estrellas, entrelazando sus manos, jugando con la arena, disfrutando cada segundo que el verano les ofrecía para estar juntos. Pero no. Su predisposición al fracaso había hecho que todo fuese al reves.Cuando estaba ya a metros de la casa, vio como ella se levantaba y entraba, la cortina cerrada. ¿Era eso una señal? Abrio la boca para gritar...gritar un "te quiero" que nunca fue pronunciado, por ende, nunca escuchado. ¡Maldita timidez! ¡Inseguridad! Patió un papel que estaba en el suelo, una no-carta que decía "Te quiero", que tampoco nunca fue leído, que quedo en una poza de barro, todo manchado.Él entró y durmió pensando en ella. Mañana partiría fuese como fuese, no aguantaba más.
14 abril 2008
El pañuelo
Hoy en frances..clase productiva.
02 abril 2008
Indecisión
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. No podía dejarlo, debía detener...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, justo al frente del...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, esperando que llegara el tren
(casi, pero no...borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. El reloj marcaba las 11, le quedaba algo más de una hora para detenerlo, evitar que se marchara.
Y ahí estaba él, sentado en una mesita del café. Ella sabía exactamente lo que iba a pedir: pastel y soda con 3 gotitas de limón y un poco de miel.
(El que ganó...pero ya se me estan ocurriendo cambios para hacerle)
Así con Laura y sus historias.
Continuará...
Actualizado:
No me gustaa la Historia de Laura....
empezearé una vez mas...una y otra mass..
27 febrero 2008
Cuento
Aún podía recordar los momentos junto a él, los paseos por el parque, los amaneceres desde el balcón. Sentía sus caricias en la espalda y esos pequeños besos que le daba por las mañanas. Incluso podía oir su voz, diciendole que era la única, que era especial. Se acordaba de la pasión con la que hablaba de sus anhelos y metas. Como cuando le contaba de su gran deseo: ir juntos a recorrer el mundo. “¡Qué la vida es corta!”, solía decir, “Hay que aprovecharla al máximo”. Recordaba esas noches de lujuria, cuando se entregaban al inmeso placer que no podían esconder, cuando se rendían ante el deseo, la pasión, el amor del uno hacia el otro. Lo había visto reír, suspirar, llorar. Lo había visto gritar, pelear y ser feliz. Ella lo acompañaba a ver futbol, él al ballet. Juntos iban de compras, al teatro y a comer. Las familias compartían la cena del domingo y visitaban el lago dos veces al mes. El rumor decía que él ya había comprado un anillo y ella reservado el vestido. Esperaba con ansías que él se arrodillara, que preguntara. Quería escuchar esas dulces palabras que prometían un final feliz.
Un final que nunca llegó, un momento que nunca sucedió. Entrando aquel día a la habitación descubrio que no quedaba mas que desorden y cajones vacíos. Había una carta en el comedor, una hoja que sólo decía “Perdón”. Él simplemente desapareció, el viento se lo llevó. Ella no quería creer, se sentaba cada tarde en la escalera a esperar, a buscar entre la multitud, queriendo encontrar esos ojos que desde el primer encuentro habían llamado su atención. Y no pasaba nada. Llegó el invierno y nada. Pasó la primavera, el verano, el otoño y otro invierno más. Fueron más de mil lunas y otras tantas estrellas y aún no pasaba nada. Finalmente se rindió, no podía hacer nada más…
Ella caminaba despacio, a pasitos cortos. La decisión ya estaba tomada. Quería que la tragara el mar, que la tormenta de ese día la llevara lejos, que su cuerpo no apareciera jamás. Bajó hasta la playa y se sentó por unos minutos en la arena. Siempre había disfrutado de los mínimos granitos entre los dedos de sus pies, pero a estas alturas, hasta eso había perdido sentido. Ya nada importaba puesto que su historia pronto encontraría el tan buscado final. No era el de cuentos de hadas que tantas veces había imaginado, enfin, ya estaba todo destinado. Eso sí que todos sabemos que la vida gira y gira sin dirección y se dio la casualidad que un joven pasaba por el lugar. Asustado se acerco a la orilla y con el mar rozandole los zapatos gritó: “¡Oye, viene una tormenta! ¡Sale de ahí!” Ella se hizó la que no escuchó, estaba a un par de pasos, un poquito más y podría descansar en paz. Sin embargo, él no podía estar tranquilo ante esa depresiva visión y comprendiendo la intención de ella, se zambulló y nadó hasta poder alcanzarla. Con solo verla supo que no necesitaba un reto, una amonestación. El mensaje era claro, sus tristes ojos le decían que necesitaba un abrazo, un poco de amor. Fue una senación extraña, irreal. Él la tomó entre sus brazos y la sacó, defendiendola de las olas que amenazaban con llevarla hasta la profundidad. Se sentaron en la arena, la cabeza de ella recostada en el hombro de él. Quizás cuantas horas pasaron así, sin moverse, sin hablar. Sólo se escuchaba el viento, el mar y ella que aún no paraba de llorar. Se sentía tonta, se dejó llevar por la locura, tal vez su intuición, quizás la imagen de verlo con otra, o en una de esas el mismo amor. Intentaba olvidar, tratando que cada lágrima se llevara un poco de aquel hombre que ya no quería recordar. Que se borraran sus besos, su mirada y su voz. Que se fueran los momentos, se borraran los poemas y cada carta de él que leyó. No entedía porqué, pero la presencia de aquel misterioso joven a su lado parecía ayudar. Era una piedra en su camino a la destrucción y un guia que la sacó del oscuro laberinto que ella misma había construido. De a poco podía sentir nuevamente un poco de luz en su interior. Ahora sus pies jugaban con la arena, y disfrutaba las suaves caricias del joven en sus brazos. Sabía que de ahora en adelante todo iría bien, que aún sin saber quien era este nuevo ser, podía confiar, pues le había devuelto la vida y mucho más. Después de siglos sin hacerlo, sonrió.
Él chico que nada había dicho se sorprendió, por fin había visto esos tristes ojos volver a brillar, que los ópacos labios recuperaban ya un poco de color.Porque la vida gira y gira sin dirección y en aquella playa una nueva historia estaba por comenzar. Él la tomó de la mano y juntos caminaron hacia la ciudad, mientras el cielo se despejaba y los rayos de sol volvian a brotar.
