27 noviembre 2009
Creo que perdiste un sueño
Por una cosa de instintos, decidí caminar hacia la salida opuesta a la utilizada de costumbre. Mi canción favorita fuerte en mis oídos y el sol brillaba en el cielo. ¡Qué maravilloso! Sonreí. La cabeza en alta y creo que hasta cantando en susurros, un intento de contagiarle mi alegría al mundo. Como nunca el paradero rebosaba de gente, universitarios, madres y niños, un anciano, dos parejas, cuatro amigas gritonas y creo que algo así como un pokemón. Era viernes, venía el fin de semana, pero aún así todos lucían cansados, acalorados. Pasé al lado de la fila, intentando hacer contacto con alguien, queriendo decirle con la mirada “¡Oye! Está todo bien, despéinate por la vida”. Llegué a la esquina que justo me dio el verde para cruzar.
Apenas había alcanzado la vereda del frente cuando me pareció escuchar que me gritaban…o quizás no, quizás efecto de la música. Seguí caminando y ahí sentí que me tomabas del hombro. Que vergüenza mi cara, me la imagino una mezcla entre felicidad, sorpresa y shock, porque sabes, en ese mismo momento te encontré muy guapo, pelo castaño, ojos brillantes, bonitas facciones. Es tan cursi, pero hasta me pareció sentir las famositas maripositas.
- Disculpa.
Me saqué un audífono para poder escucharte. Tenías un tono de voz agradable, firme. ¿Sabes que fue lo que me cautivó? Me mirabas directo a los ojos, pero no era algo psicópata. De hecho, estabas jugando a mi juego. ¡Intentabas hacer contacto visual! Compartir algo conmigo sin ni si quiera mencionarlo.
-Disculpa.
-Sí, lo siento.
-Mira, venía caminado atrás de ti y note que perdiste algo.
Te miré algo extrañado e instintivamente toque los bolsillos del pantalón: llevaba el pase, el celular, el reproductor. Mi sweter amarrado en la correa del bolso y las llaves y billetera en su bolsiollo.
-¿Tienes todo?
- Sí, creo que sí, de verdad…amm, creo que no fue a mí.
(¡Qué lástima!)
-No, si fue a ti. Ten.
Tras tu espalda escondías un pequeño ramillete. Flores blancas y amarillas, amarradas con un cinta plateada y papel celofán. Me tendiste el bouquet pero yo estaba un tanto paralizada, sin siquiera atreverme a tomarlas.
-¿En serio?
- Sí, son tuyas, son para ti..de mí, sí de mí para ti. Soy Matías.
- Valentina. Bueno, eeeh… gracias de verdad, que lindo gesto.
A pesar de esto aún no atinaba a tomar el regalo. Al finalmente hacerlo sentí el roce sumamente ligero, hasta tímido de tus dedos muy por la superficie de mi piel.
- Oye, no sé…que decirte, que bonito, muchas gracias. ¿Vives por aquí?
En ese momento perdiste el dejo de incertidumbre que había invadido tu semblante. Creo que por primera vez te vi respirar tranquilo.
-Sí, hace un par de meses. Dos cuadras hacía el parque.
- Yo vivo 3 hacia allá. ¡Somos como vecinos!
Sonreímos a la vez. Y a la vez miramos al suelo, escondiendono un poco nuestros repentinos sentimiento.
-Oye Valentina, te parece si vamos por un café.
Esto era totalmente nuevo para mí, totalmente de las películas que trago a diario.
-Sí vamos.
No fue un movimiento mio, tampoco de él, fue algo inherente, que nos tomamos de la mano y caminamos al cafesito de Santa Isabel.
“…ción Santa Isabel. Permita descender del tren antes de subir”
Abrí bruscamente los ojos. ¡Auch, esta es mi estación! Otra vez volví a dormirme apoyada en la ventana del vagón.
02 septiembre 2009
Un simple consejo
¡Revienta tu burbuja! Deja tu mundo y visita el del resto. Descubre nuevas tierras, visita nuevos horizontes. Todos tenemos algo grande que decir, un bello pensamiento, una idea que podría cambiar la vida de muchos…o quizás sólo la tuya. Permite que se expresen y aún más importante: ¡Exprésate! Cada palabra es valorable, más si sale de tu boca, de tu interior, de tu propia mente.
¡Intégrate! Conoce al del lado. A tu vecino, a tu compañero, al que se sienta junto a ti cada día en la micro. Saluda al vendedor de la esquina. Yo siempre lo hago y tiene una y mil historias que me gustaría también compartir. Pero no tengo el tiempo… ¡y qué lástima! Hoy en día a nadie le sobran segundos, menos minutos y para que hablar de horas. Y es que la vida es tan corta y es que estamos tan mal enfocados que no sabemos apreciar lo que tenemos, exigimos lo imposible y sólo nos preocupamos de mínimos detalles que pronto quedarán allá lejos, allá en el olvido.
Yo sólo dedico un ratito, reparto un buen consejo. ¿Y qué da si nadie lo lee? ¿Y qué da si nadie lo hace? Já, me da igual, sólo tenía ganas de decirlo y …¡Lo hice!
Yo me quedo con mi conciencia tranquila. =)
¡Seamos libres!
24 agosto 2009
El violinista de los mil tejados
Lo más probable, y creo que no exagero al decirlo, es que aquel violinista fuese el primer hombre en levantarse cada mañana y decir “mañana” tampoco es adecuado, puesto que era más de noche que de día cuando él dejaba su cama y corría las gruesas cortinas de su ventana, sonriéndole como cada vez a la luna, que desde ahí siempre era llena.
El violinista vestía pantalones rayados, camisa verde y sombrero de copa. Luego de alimentarse de leche y caramelos afinaba las cuerdas de su posesión más valiosa, su gran tesoro: su pequeño violín. Tocaba una suave melodía frente al espejo, ataba su corbata y salía de su casa, caminando por las vacías calles donde solitarios gatos eran sus primeros espectadores. Él había recibido uno de los mayores dones que cualquiera podría pedir, que muchos creen tener, pero que realmente sólo unos pocos lo poseen...y lo digo, puedo contarlos con los dedos de una sola de mis manos. Él violinista recibió el día de su nacimiento, hace trillones de años atrás, el don de la creatividad. Así cada vez que tocaba su instrumento sonaba una melodía diferente a la anterior, única, irrepetible e inolvidable. Cuando ya el sol llevaba un buen tiempo levantado, él dejaba a los felinos y recorría la ciudad buscando una nueva audiencia a quien tocarle una canción. No era que el los elegía, sino que sólo se inspiraba y dejaba que el arco fluyera suavemente sobre las cuerdas. Cerraba los ojos y sentía casi que su alma dejaba su cuerpo y podía elevarse y volar. Volar y ver que disfrutaban de lo que él tocaba. Ver incluso las notas musicales formando parte de las nubes. Y el viento aportaba el coro con su silbido. Podía durar solo un par de segundas, pero era la mejor sensación entre todas las que jamás llegaría a conocer. Se inspiraba ante árboles, coloridas vitrinas, niños jugando o ante una simple roca de forma y corte normal que chocaba con uno de sus zapatos. Podía tocar ante cualquier cosa, pero el violinista asumía que las mejores melodías eran aquellas que tocaba para los enamorados. Sin embargo, en un acto puro y libre de egoísmo, el violinista tocaba para ellos…pero escondido. Si los encontraba en una plaza, se camuflaba tras un arbusto y tocaba idéntico al cantar de los pájaros del lugar. En cafés y restaurantes se escondía bajo las mesas. La melodía se perdía y mezclaba entre el ruido de vasos, servicios, risas, conversaciones y pasos, pero el sabía que entre todo aquello, los verdaderos enamorados podían captar el mensaje, sentirlo en sus corazones y reflejarlo en sus ojos. El cine era uno de sus lugares favoritos, pues por lo general se llenaba de lindas parejas… ¡Qué tremenda audiencia! El violinista gozaba escondido detrás de la gran pantalla, tocando uno verso para cada par que estuviese ahí, el que llegaba en forma de susurro al oído de cada uno, siempre enmascarado por los diálogos del filme que en realidad nadie miraba. Sólo cuando caía la noche, antes de irse a dormir, podía tocar libremente para los enamorados. Aprovechaba que estaban tranquilos en la mesa, acurrucados en el sofá o durmiendo abrazados junto a la chimenea para subirse a sus techos y desde ahí dedicarles las más bonitas canciones y melodías, que si alguien las expresara en palabras hablarían sólo de rosas rojas, atardeceres, pasiones y eternidad. Contarían historias de finales felices, de princesas dejando de besar sapos y príncipes venciendo demonios y dragones. Hablarían de sentimientos puros, de sensaciones reales y de vencer el odio y la adversidad con el fin de encontrar el amor. Sí, para el violinista sólo existía el amor. Se dejaba llevar por, pero a veces era tanto así que lograba llamar la atención de los amados. Ahí era cuando sus amigas las estrellas cumplían el plan de distracción: antes de que alguno lograra ver al violinista en el techo, pasaban una, dos y hasta 10 estrellas fugaces justo frente a la pareja quienes maravillados se olvidaba del supuesto ruido y sólo pensaba en los deseos que pedirían para los dos. Así el violinista tenía el tiempo suficiente para escabullirse entre chimeneas y callejones y llegar a salvo a su casa. Llegar a salvo a su solitaria casa. Allá donde nadie lo esperaba, donde nadie lo extrañaba, dónde no tenía para quien tocar. Porque el violinista era un ser solitario, porque él se dedicaba a tocar para nubes, para flores, asteroides y enamorados. Les celebraba su amor y a la vez vivía momentáneamente de el. Porque el violinista no estaba destinado a recibir amor propio, por mucho que lo deseara, por mucho que llorara por el, que lo imaginara. Simplemente no parecía estar en su camino, no parecía ser parte de su historia ni en el pasado, ni en el presente ni mucho menos a futuro. Más sólo le quedaba tocar para el resto, sonreír con ellos e imaginar que alguna vez algún violinista estaría tocando para él, alguna vez escondido bajo un grueso árbol. Alguna vez sería él el afortunado, el enamorado y no el violinista ocultando su rostro tras la melodía más bonita de todo el mundo.
16 agosto 2009
DivagAaandoOo
chocolates, antojo de dormir, de soñar..y bueno, a mi también, pero ademas, de escribir.
Y por muy simple que suene..¡Vaya que no! Porque podría escribir en una hoja en blanco
"casa, pato, loca, salto, chao" y aún seguiria con antojoo, viendo el mismo espacio vacío que
al comienzo. Y mis no-lectores pensaran "¿Pero cómo? Si hay palabras, hay tinta en el papel!"
¡Es que es tan distinto! Quiero escribir algo con sentido! ¡Que provoque suspiros! Que haga
reir, que provoque furias, que lo odien, que lo admiran, que no lo entiendan y queden con
esa incertidumbre..la duda de saber el significado..y mejor aún si cada no-lector le da el
suyo. Misión cumplida.
Y aqui sigo, con las mismas ganas, pero sin ninguna idea (buena), porque algunas salieron,
pero murieron al instante aplastadas por el peso de grandes borrones rojos. Y pienso que es
mala educación escribir con rojo, pero tampoco estoy escribiendo, hasta que sea algo
coherente y tampoco me siento ofendida por leerme en rojo, no sí quizás un poco, pero filo. No problems, me da lata buscar otro lapiz.
He hecho lo tipico que creo que los grandes escritores hacen para escribir: mirar por la
ventana, cerrar los ojos, dejar la mente en blanco, tomar café, dormr para ver si la gran idea
aparece en sueños y desperté igual, o peor porque ahora ademas estoy despeinada y con
cara de tuto. ¿Y si pongo play? En una de esas la música me ayuda. ¿Es eso robar? ¿Quitar la
inspiración de (otros) artistas? Y en todo caso..la inspiracion, se hace o uno nace con ella?
que de chiquito vienes con las grandes ideas en alguna parte del cerebro.
Whatever, igual apago la musica, un poco de envidia, de esa gente que si sabe como escribir.
Que a ellos se les ocurren las palabras precisas..y a mi no. Y bueno, igual otras letras son cualquier cosa..y venden igual. Entonces si yo escribo cualquier cosa, tendría ese tremendo éxito? Si así como va todo...la locura es normal! la locura vende! la locura no miente! El cuerdo es el loco y el loco es un ídolo, un crack.
Ahora creo que me pase la mejor idea hace rato. Alguien llame a un doctor! ¡Necesito rescatar a "casa, pato, loca, salto, chao" de los escombros!
Espero no sea muy tarde.
¡Y creo que el antojo se fue! Bipolar, porque esto tiene de todo menos significado y coherencia. Pero da, me sirvio y ahora se me antoja dormir, pero no soñar.
Good Night.
Bizarro
Anoche mi cielo se tiñó de verde.
¡Si era verde! No azul, ni celeste ni negro ni gris.
¡Verde, verde, como el pasto que pisas,verde!
Le pregunte a una sra que pasaba por mi lado si ella veía lo mismo que yo.
Me miró raro, pensé que tenía algo en la cara. Ella se fue, sin responderme nada.
¡Qué falta de educación!
Camine un poco más, los faroles se encendían a mi paso y, sin embargo, no se reflejaba mi sombra...ni la de nadie!
Extraño. Una niñita de trenzas rubias saltaba la cuerda en su jardín. "Disculpa - le dije- ¿Acaso no te extraña no tener sombra? ¿Dime quien te acompaña ahora?
¿Con quién conversas antes de apagar tu lamparita?" La pequeña comenzó inmediatamente a llorar, corriendo entró a su casa.
Mientras me alejaba escuché que decía: "Mamita, una niña loca pregunta locuras locas por ahí".
No entiendo nada. ¿Entonces nadie ve el cielo verde (¡Y ahora esta lleno de estrellas fugaces que chocan la una con la otra!WOOW!)
¿Nadie extraña la muda compañia de su sombra? Y si se supone que los niños nunca mienten...¿Estoy volviendome loca?
Me empecé a preocupar y creo que se me notaba en la cara, puesto que doblando la esquina un vagabundo me detuvo.
"No te asustes, yo el cielo lo veo púrpura y las estrellas salen de día." Me quede congelada...¡No eran visiones mías!
"¡Y es que la gente ahora no tiene nada de imaginación!" exclamÓ el hombre,desapareciendo de la nada.
(Y ahora que lo pienso tranquila en casa, es que aquel hombre de verdad existio?
Sobre una niña llamada Lucía
Así Lucía no conocía otra forma de vida que no fuese en su minimundo, en su soledad. Despertar y saludar al reflejo que la recibía cada mañana desde el espejo dorado. Desayunar junto con Molly, la muñequita de porcelana de vestido azul y ojos pardos. A veces salía a uno de los tantos balcones para ver las nubes...¡Qué divertidas formas! ¡Qué alucinantes los colores del otoño! Cuando llovía pegaba sus orejitas a la ventana, esperando captar los mensajes que llebavan las gotitas de lluvia que rebotaban...no siempre lo lograba, pero alguna vez creyo escuchar que ellas ya estaban un poco aburridas de repetir el mismo viaje una y otra vez, que del cielo al suelo, que a vapor que al cielo que de nuevo al suelo! A Lucía le parecio esto muy cómico, jaja.
En toco caso, ella a veces igual se cansaba de su rutina..digo, ¿cualquiera no?de
Por eso es que cambiaba ciertos detalles para no ser consumida por la monotonía: levantarse de vez en cuando por el lado izquierdo de la cama, poner dos cucharaditas de azucar a la leche y no tres y a veces usar los calcetines disparejos..que combinación de colores más genial!
Y aún así Lucía tenía un gran temor..ante tanto silencio le asustaba la idea de perder la voz! ¿Se imaginan no hablar nunca más, no escucharse nunca más?
Por eso solía de vez en cuando cantarse canciones, lo hacía mal..pero y bah! Era lo de menos! Como eran pocas las que conocía, también se contaba cuentos desde clasicos como el de la casita de dulces y el gigante que vivía en las nubes, hasta pequeñas historias inventadas al momento..que escribía en servilletas color rosa, ocultas en una caja blanca bajo su cama la cual estaba cubierta por un edredón celeste de plumas de pata que ella juraba que eran de ave fénix.
Y así como todos Lucía alguna vez tuvo que salir, dejar la burbuja y entrar a lo que ella llamaba “el gran mundo” lleno de sonidos extraños y fuertes, de mucha gente, de mucho movimiento, de mucho todo y nada de lo que tenía antes.
Y así intento vivir, adaptarse al gran salto..¿Y si no era lo suficientemente fuerte para resistir?
Y puede que te preguntes que sucedió...
y es que no lo sé!
Historia inconclusa..final abierto,
y es que en todos nosotros vive un alguien así..
asique dime tú?
¿Cúal es el final?
21 julio 2009
Donde fuego hubo...cenizas quedan.
Por fuera se ve normal, ni una etiqueta, ni un sticket o foto que indique que tiene al interior.
Pero aquí lo confieso, es mi pequeño tesoro...más bien nuestro, más bien ahora mío de nuevo.
Lleva varios años ahí, con mucho polvo acumulado, con mucho escondido. Basta levantar la tapa para descubrir el primer secreto: tu nombre y el mio, escritos en letra cursiva en la tapa interna.
Un poco más abajo una fecha. ¿La recuerdas? 4 de febrero, yo llevaba un vestido de verano azul y sandalias, tu ibas de gris. Estabas nervioso, después supe el porqué. Enfin, ya muchas cosas pasaron y muchas otras no, pero volvamos al ahora. Al ahora donde vuelvo a abrir nuestra caja, que viene a ser como a leer nuestra historia. Y es que cada minimo objeto guardado es un capitulo. Entradas de películas a las que fuimos, pero no siempre vimos. Tengo cartas que me mandaste, que de noche pasabas bajo mi puerta y que yo leía antes de dormir, porque tus palabras eran mis cuentos. Me inspiraste a escribir malos poemas, quedaron registrados en una pequeña libreta que siempre llevaba en mi bolsillo..y es que en cualquier momento me acordaba de tí y te dedicaba una mala rima. Dudo que alguna vez sepas de aquello, me daba vergüenza...y es que tus versos eran perfectos, los mios la nada, pero una nada con sentimientos, fuertes y sinceros.
Guardo cosas que nunca te percataste que tomé: hojas caídas durante nuestros paseos, piedritas de la entrada de tu casa, el lápiz que me prestaste cuando apenas hablabamos, cuando no sabías que yo existia (sólo) para tí. Guardo granitos de arena del lago de aquel verano y un sobre con pétalos de cada una de las flores con las que llegabas. Guardo un frasquito con las últimas gotas de tu perfume, aquel aroma que se me hizo único, que sentía cuando estabas lejos, cuando no estabas conmigo.
Guardo lo que muchos llamarían “basura”: boletas, envolturas de dulces y muchas chucherías que para mí lo son todo, son momentos, son días,son pruebas de que todo esto nunca lo soñé.
Guardo un trozo del pasado, un pasado que ya es hora de pisar. Pisar y luego aplastar.
Es tarde en la noche o muy temprano en la mañana. Hace frío, está nublado, está perfecto. Hice una pequeña fogata en mi jardin, bien al fondo, bien oculta. Contemplo por un rato las llamas bailando entre ellas, agitadas, revoltosas como lo fuimos alguna vez. Parece ser esta la mejor opción, para cerrar finalmente nuestro ciclo. Y es que sólo contemplo mi tesoro una vez más y ya. Lancé una a una cada trozo de papel, cada regalo, cada recuerdo. Las llamas crecían destruyendonos una vez más..está vez para siempre. Fueron pocos minutos para tanto tiempo que nos tomo ser lo que fuimos, dejar de ser dos, unir nuestras vías para abruptamente llegar a un quiembre, a un adiós.
Desperté cuando ya salía el sol, cuando no quedaban más que brasas, todo se acabó. ¿Y porqué aún siento tu presencia? ¿Porqué pareces estar tan cerca? Debería ser todo al revés. Y es que donde hubo fuego cenizas quedan. Y eso era lo que justamente tenía al frente, nuestra historia en mínimos polvos, me parecía escuchar nuestras risas provenientes de ellas, creo que incluso reconocí tu rostro, tus ojos pardo.s
Y es que no se puede pisar el pasado, no se puede borrar lo vivido, lo sentido. Del pasado se aprende, no se olvida, no se aplasta.
Ahora guardo una nueva caja de recuerdos, la que conserva nuestras cenizas. Una parte de mí sabe que no es posible, pero muy en el fondo sueña con que sí, que desde las cenizas todo vuelva a renacer, que vuelvas a mi puerta con tu sonrisa impecable y esas flores en degradé.
17 julio 2009
Los paréntesis (no siempre) omiten información
¿Y cuentame...qué fue lo que nos pasó?
¿Lo sabes? Porque creo que yo no.
Creo que no lo sé, creo que no quiero saber que fue.
Creo que sólo pensaré que es lo mejor.
Que no fue tu culpa ni la mia, que sólo..pasó.
El reloj siguio andando (la verdad nunca se detuvo).
Las mariposas dejaron de revolotear (si es que estas alguna vez existieron).
El mundo volvio a girar (Como siempre lo hizo)
La historia se acabó. (¿Me recuerdas cuando comenzó?)
Podemos sólo decir que fue un lapsus en nuestras vidas.
Te encontré volando bajo, me atrapaste desapercibida.
Fue el momento, fue el lugar.
¿Fue el destino?
Y es que tal vez todo esta ya estaba escrito.
Así tal cual: con altos y bajos.
Con risas, roces y paradojas
Dos no tan extraños que, de casualidad, se encontraron.
Dos ya no extraños que, así nada mas, se distanciaron.
Y ahí quedaron nuestras palabras (sin salir del mundo del papel).
Nuestros sueños alocados (ahora frustados)
Nuestros sentimientos (más mios que tuyos)
Nuestras confesiones,poemas, verdades (y mentiras)
Allá quedaron, lejos. (Quizás no tanto, pero no quiero saberlo)
La verdad es que no te extraño (sabes que miento)
Que nunca signifique realmente un “te quiero” (¿Puedes creerlo?)
Que todo fue un algo pasajero (Pensé que era eterno)
Que ya no eres nada (porque pareces serlo todo).
Que estoy bien, que estoy tranquila (aunque reconozco que todo te suene a desesperada)
Que esto no es más que ficción (un poco real)
Que es un cuento que (al parecer) se acabo.
Lo creo (no quiero hacerlo). Sólo debo.
Y lo repito mil veces, y lo canto y lo pienso y lo sueño.
¡Se acabó! (No voy a creerlo)
No queda más (sí queda algo)
Dos caminos que se bifurcan (¿Y si no sigo el mio?)
Dos vías paralelas, separadas por un río. (¿Y si me tiro?)
No más pasos que dar (pero si un gran salto)
No más.
(¿Y si volvemos a comenzar?)
* Cualquier parecido o semejanza con la realidad, no se preocupe, es sólo coincidencia.
14 julio 2009
¿Bailamos?
Él había asistido a muchas fiesta ahí antes, aún así, el Gran Salón de Eventos nunca había lucido tan elegante como para esta ocasión. Había dispuesto estrategicamente por todo el lugar pequeñas mesas de manteles blancos de manera que quedaba espacio suficiente para circular y bailar. En las esquinas habían grandes arreglos flores donde sobresalían los tonos rojizos que combinaban perfectamente con el plateado utilizado en las decoraciones de paredes, techos y hasta del suelo. Estaban presentes en este exclusivo eventos sólo lo más destacados de la ciudad, todos con su mejor atuendo, ellos con elegantes trajes y corbatas finas y ellas luciendo las joyas más brillantes y vestidos de diseñador.
La comida ya había terminado. Ahora se formaban pequeños grupos de conversacion donde se hablaba de lo típico: negocios, un poco de actualidad nacional y, por supuesto, las últimas vacaciones en el extranjero. Las mujeres discutían sobre moda y se criticaban la una a la otra, mientras los meseros seguían recorriendo el lugar llevando en lo alto bandejas repletas de copas Don Perignon. Eran muy pocas las parejas que estaban en la pista bailando (si que podía llamarse “baile” a seguir un poco con el pie el ritmo que tocaba la orquesta sobre el escenario).
Él se encontraba solo sentado en una de las mesitas cerca del bar. Nada más cumplía con el protocolo de asistir a estas fiestas, más que mal, significaba que era una “persona valorada socialmente y lo suficientemente exitoso para ser considerado dentro de la lista de invitados”. Aún así terminaba realmente apestado. Siempre la misma gente snobs intentando parecer fina, seudoaristocratas y mujeres superficiales. Nunca ningún invitado digno de una conversación interesante, nunca algún escándalo que marcara la noche, nunca nada. Decidio tomarse un último vaso de whisky y partir, ya había sido suficiente. Bebía los últimos sorbos cuando la música cambio radicalmente. La orquesta dejo de tocar la típíca melodía que sonaba como a sala de espera y empezaron a tocar los primeros acordes de un conocidisimo tango. Inmediatamente la gente quedó en silencio y los escasos bailarines se detuvieron completamente. Él se paró de su mesa para ir a guardarropia por su abrigo, cuando algo lo detuvo. Más bien alguien: una morena preciosa de vestido negro y encaje, el único detalle de color era una flor blanca entrelazadada con sus rizos.
Ella lo tomó de la mano y lo arrastró a la pista, él sólo la siguio casi hipnotizado. No reacciono hasta que sintió la mano de ella aferrandose a su hombro y su suave voz diciendole al oído: “¿Bailamos?”, sin esperar una respuesta. Él casi que no podía hablar, intentó decirle con la mirada que no sabía, que no podía bailar eso, que quería irse. Ella hizo caso omiso de sus mudas súplicas y empezó una suave caminata sincopada, marcando el paso y, a la vez, dirigiendolo al él con sus movimientos, terminando entralazando una de sus piernas en su rodilla, un pefecto paso de gancho. Él, completamente confundido y hechizado por la belleza y presencia de la mejor sólo se dejaba llevar, seguirle el juego. A pesar de no haber bailado jamás un tango, él descubrio que no quedaba tan atrás, además que la química entre ellos era obvia, lo que acentuaba aún más la sensualidad y afiliación de tan sincronizados movimientos. Ella se alejaba, giraba y volvían a estar a pocos centimetros de distancia, siempre mirandose a los ojos, casi sin pestañear. Una cadena, giro a la izquierda, media vuelta y frenada de pie. De nuevo pasitos cortos, vuelta izquierda, vuelta derecha, un espectacular arrastre y terminar ambos abrazados, él rozando su cuello con la punta de su nariz, ella con los ojos cerrados, los espectadores explotando en aplausos, perdiendo total compostura.
La orquesta volvio a la música de siempre y todos los invitados volvieron a dispersarse. Entre toda la muchedumbre y esos pocos segundos de locura ella se esfumo completamente entre la gente. Él recorría el lugar con la mirada, no la encontro ni en el bar, ni en ninguna mesa, tampoco camino hacia los baños ni en ninguna de las dos entradas. Salió resignado, encendió un cigarro y caminó hacia su cada, decidido a que aquella sería la última de esas fiestas a la que asistiría.
25 mayo 2009
Cita a ciegas
Éramos dos extraños que al parecer, nos conocíamos muy bien.
Nuestras miradas buscaban cruzarse, con miedo, siendo esquivas, desviándose cuando faltaba muy poco. Hasta que lo hicieron, hasta que se encontraron por una milésima de segundo.
Pero fue tiempo suficiente, nos bastó para saber que estábamos ahí por lo mismo.
Esperábamos a alguien, a un desconocido, anhelando que ese día dejaría de ser un NN para convertirse en el especial, el ideal, el para toda la vida.
Y seguíamos ahí, a pocos centímetros de distancia y a la vez tan lejos. Mirando hacia los lados opuestos del lugar. El reloj corría y corría... mi cita no llegaba, la tuya tampoco.
Ahora solo circulaban un par de personas, estudiantes rezagados, trabajadores del último turno. Mirabas tu celular nervioso. Yo pensaba si era el día indicado... ¿No habré confundido la hora?
El metro ya pasaba cada vez con menos frecuencia. El guardia nos miraba curioso. No sabía si reír de nuestra penosa situación o enfadarse y echarnos porque ya era la hora de partir.
Y seguíamos esperando... ¡Oye! ¡Seguimos esperando!.... ¿Esperándonos?
Creo que fuiste capaz de leer mis pensamientos...pues después de todo ese rato volviste a mirarme, directo a los ojos, sin siquiera pestañar.
Yo te sostuve la mirada... ¿Quién da el primer paso?
Fue tan solo necesario un mínimo movimiento mío para estar sentados pegados.
¿Y ahora que sigue? Cerré los ojos, es tu turno de jugar. ¿Que harás? ¿Por qué demoras?
Ahh, no estas.
Hasta el guardia mantuvo la compostura y solo explotó en carcajadas cuando yo lloraba ya muy lejos de la estación.
25 enero 2009
En el metro
El recorrido era rutinario. Dejar el dpto con el café a medias, saludar a la señora que me saca el tarol los miercoles (¡Siempre acierta!), caminar dos cuadras. Luego esperar al segundo tren del metro en Los Leones, el que siempre viene más vacío. Y así es. Y así fue, apoyada sobre una columna, la música en mis oidos, la mirada hacía el frente, perdida. Y asi fue. Te paraste a mi lado, ni muy lejos, ni muy cerca, metido en tu mundo, sin fijarte en nadie en particular. ¿Y que sí te miro sin descaro? Es que no pude evitarlo.
Eras el quiebre a mi monotonía, tu pelo ondulado, tu chaqueta negra, el olor de tu perfume, q aunque la distancia, me llegaba.Y te subiste atrás de mi, te fuiste al fondo del vagón, te sentaste en el suelo, un largo recorrido quizás.Disculpa, sé que notaste que te observaba, me deslumbraste. Hipnotizada. Y suena tu celular...¡tienes mi canción! Respondes con la voz que imaginé que tendrías. Cortas y me miras. ¡¿Me miras?! Las chispas son instantaneas entre nosotros. Creo que hasta se generá cierta tensión que nadie mas percibe. Y es que cada pasajero sólo piensa en si mismo. Y la música de mi mp3 sigue corriendo
I've been searching for you
I heard a cry within my soul
¿Y si me acerco? ¿O vendrás tu? Es difícil dar el primer paso. Tus ojos, verdes y brillantes buscan los míos. Me cohibo. Miro al suelo, creo que estoy sonrojada. El metro se detiene. No es mi parada, tampoco la tuya. Un tumulto de gente se interpone entre nosotros, pero no me impiden saber que me sigues mirando, eso lo siento, me lo informe un escalofríos que recorré cada nervio de mi cuerpo. Y es que creo que eres para mí.
And if that day comesI know we could win
La tarotista lo dijo: "Conocerás a alguien de forma inesperada, no lo pierdas." Era entonces esta mi oportunidad.
And I would never let somebody break you down
Nor take your crown, never
All of my lifeWhere have you been?
Frena bruscamente. ¡Dios, cuantas paradas han pasado! Absorta en mis pensamientos , tratando de involucrarme en los tuyos, no sé cuanto tiempo ha pasado. La voz informante, que pasa a ser parte del paisaje urbano, me responde: "Salvador. Permita bajar antes de subir". La próxima estación es donde me bajo, es ahora o nunca. Pongo pausa al reproductor, esperando a que la gente, entre que entra y sale del vagón, se distribuya y permitan encontrarnos denuevo. Mi mirada baja al suelo, donde ya no hay nadie. Tampoco de pie, ni en los asientos, ni entre la gente. Ya no estas, ya te fuiste, te perdí. Decepción, frustación. Me siento en lo que era su lugar, da lo mismo que el tren empieze nuevamente a disminuir la velocidad (rutinariamente, me corresponde bajar). Escondo la cabeza entre las rodillas, pongo play, creo que empiezo a llorar.
All of my life
Where have you been?
I wonder if I'll ever see you again.
