Social Icons

21 julio 2009

Donde fuego hubo...cenizas quedan.

Bajo mi cama guardo una simple caja de cartón, de aquellas de zapatos, que siempre están de más.
Por fuera se ve normal, ni una etiqueta, ni un sticket o foto que indique que tiene al interior.
Pero aquí lo confieso, es mi pequeño tesoro...más bien nuestro, más bien ahora mío de nuevo.
Lleva varios años ahí, con mucho polvo acumulado, con mucho escondido. Basta levantar la tapa para descubrir el primer secreto: tu nombre y el mio, escritos en letra cursiva en la tapa interna.
Un poco más abajo una fecha. ¿La recuerdas? 4 de febrero, yo llevaba un vestido de verano azul y sandalias, tu ibas de gris. Estabas nervioso, después supe el porqué. Enfin, ya muchas cosas pasaron y muchas otras no, pero volvamos al ahora. Al ahora donde vuelvo a abrir nuestra caja, que viene a ser como a leer nuestra historia. Y es que cada minimo objeto guardado es un capitulo. Entradas de películas a las que fuimos, pero no siempre vimos. Tengo cartas que me mandaste, que de noche pasabas bajo mi puerta y que yo leía antes de dormir, porque tus palabras eran mis cuentos. Me inspiraste a escribir malos poemas, quedaron registrados en una pequeña libreta que siempre llevaba en mi bolsillo..y es que en cualquier momento me acordaba de tí y te dedicaba una mala rima. Dudo que alguna vez sepas de aquello, me daba vergüenza...y es que tus versos eran perfectos, los mios la nada, pero una nada con sentimientos, fuertes y sinceros.
Guardo cosas que nunca te percataste que tomé: hojas caídas durante nuestros paseos, piedritas de la entrada de tu casa, el lápiz que me prestaste cuando apenas hablabamos, cuando no sabías que yo existia (sólo) para tí. Guardo granitos de arena del lago de aquel verano y un sobre con pétalos de cada una de las flores con las que llegabas. Guardo un frasquito con las últimas gotas de tu perfume, aquel aroma que se me hizo único, que sentía cuando estabas lejos, cuando no estabas conmigo.
Guardo lo que muchos llamarían “basura”: boletas, envolturas de dulces y muchas chucherías que para mí lo son todo, son momentos, son días,son pruebas de que todo esto nunca lo soñé.
Guardo un trozo del pasado, un pasado que ya es hora de pisar. Pisar y luego aplastar.

Es tarde en la noche o muy temprano en la mañana. Hace frío, está nublado, está perfecto. Hice una pequeña fogata en mi jardin, bien al fondo, bien oculta. Contemplo por un rato las llamas bailando entre ellas, agitadas, revoltosas como lo fuimos alguna vez. Parece ser esta la mejor opción, para cerrar finalmente nuestro ciclo. Y es que sólo contemplo mi tesoro una vez más y ya. Lancé una a una cada trozo de papel, cada regalo, cada recuerdo. Las llamas crecían destruyendonos una vez más..está vez para siempre. Fueron pocos minutos para tanto tiempo que nos tomo ser lo que fuimos, dejar de ser dos, unir nuestras vías para abruptamente llegar a un quiembre, a un adiós.

Desperté cuando ya salía el sol, cuando no quedaban más que brasas, todo se acabó. ¿Y porqué aún siento tu presencia? ¿Porqué pareces estar tan cerca? Debería ser todo al revés. Y es que donde hubo fuego cenizas quedan. Y eso era lo que justamente tenía al frente, nuestra historia en mínimos polvos, me parecía escuchar nuestras risas provenientes de ellas, creo que incluso reconocí tu rostro, tus ojos pardo.s
Y es que no se puede pisar el pasado, no se puede borrar lo vivido, lo sentido. Del pasado se aprende, no se olvida, no se aplasta.

Ahora guardo una nueva caja de recuerdos, la que conserva nuestras cenizas. Una parte de mí sabe que no es posible, pero muy en el fondo sueña con que sí, que desde las cenizas todo vuelva a renacer, que vuelvas a mi puerta con tu sonrisa impecable y esas flores en degradé.

17 julio 2009

Los paréntesis (no siempre) omiten información

[Con el título se pierde un poco el sentimentalismo]

¿Y cuentame...qué fue lo que nos pasó?
¿Lo sabes? Porque creo que yo no.
Creo que no lo sé, creo que no quiero saber que fue.
Creo que sólo pensaré que es lo mejor.
Que no fue tu culpa ni la mia, que sólo..pasó.

El reloj siguio andando (la verdad nunca se detuvo).
Las mariposas dejaron de revolotear (si es que estas alguna vez existieron).
El mundo volvio a girar (Como siempre lo hizo)
La historia se acabó. (¿Me recuerdas cuando comenzó?)

Podemos sólo decir que fue un lapsus en nuestras vidas.
Te encontré volando bajo, me atrapaste desapercibida.
Fue el momento, fue el lugar.
¿Fue el destino?
Y es que tal vez todo esta ya estaba escrito.
Así tal cual: con altos y bajos.
Con risas, roces y paradojas
Dos no tan extraños que, de casualidad, se encontraron.
Dos ya no extraños que, así nada mas, se distanciaron.

Y ahí quedaron nuestras palabras (sin salir del mundo del papel).
Nuestros sueños alocados (ahora frustados)
Nuestros sentimientos (más mios que tuyos)
Nuestras confesiones,poemas, verdades (y mentiras)
Allá quedaron, lejos. (Quizás no tanto, pero no quiero saberlo)

La verdad es que no te extraño (sabes que miento)
Que nunca signifique realmente un “te quiero” (¿Puedes creerlo?)
Que todo fue un algo pasajero (Pensé que era eterno)
Que ya no eres nada (porque pareces serlo todo).
Que estoy bien, que estoy tranquila (aunque reconozco que todo te suene a desesperada)
Que esto no es más que ficción (un poco real)
Que es un cuento que (al parecer) se acabo.
Lo creo (no quiero hacerlo). Sólo debo.
Y lo repito mil veces, y lo canto y lo pienso y lo sueño.
¡Se acabó! (No voy a creerlo)
No queda más (sí queda algo)
Dos caminos que se bifurcan (¿Y si no sigo el mio?)
Dos vías paralelas, separadas por un río. (¿Y si me tiro?)
No más pasos que dar (pero si un gran salto)
No más.
(¿Y si volvemos a comenzar?)

* Cualquier parecido o semejanza con la realidad, no se preocupe, es sólo coincidencia.



14 julio 2009

¿Bailamos?


Él había asistido a muchas fiesta ahí antes, aún así, el Gran Salón de Eventos nunca había lucido tan elegante como para esta ocasión. Había dispuesto estrategicamente por todo el lugar pequeñas mesas de manteles blancos de manera que quedaba espacio suficiente para circular y bailar. En las esquinas habían grandes arreglos flores donde sobresalían los tonos rojizos que combinaban perfectamente con el plateado utilizado en las decoraciones de paredes, techos y hasta del suelo. Estaban presentes en este exclusivo eventos sólo lo más destacados de la ciudad, todos con su mejor atuendo, ellos con elegantes trajes y corbatas finas y ellas luciendo las joyas más brillantes y vestidos de diseñador.
La comida ya había terminado. Ahora se formaban pequeños grupos de conversacion donde se hablaba de lo típico: negocios, un poco de actualidad nacional y, por supuesto, las últimas vacaciones en el extranjero. Las mujeres discutían sobre moda y se criticaban la una a la otra, mientras los meseros seguían recorriendo el lugar llevando en lo alto bandejas repletas de copas Don Perignon. Eran muy pocas las parejas que estaban en la pista bailando (si que podía llamarse “baile” a seguir un poco con el pie el ritmo que tocaba la orquesta sobre el escenario).
Él se encontraba solo sentado en una de las mesitas cerca del bar. Nada más cumplía con el protocolo de asistir a estas fiestas, más que mal, significaba que era una “persona valorada socialmente y lo suficientemente exitoso para ser considerado dentro de la lista de invitados”. Aún así terminaba realmente apestado. Siempre la misma gente snobs intentando parecer fina, seudoaristocratas y mujeres superficiales. Nunca ningún invitado digno de una conversación interesante, nunca algún escándalo que marcara la noche, nunca nada. Decidio tomarse un último vaso de whisky y partir, ya había sido suficiente. Bebía los últimos sorbos cuando la música cambio radicalmente. La orquesta dejo de tocar la típíca melodía que sonaba como a sala de espera y empezaron a tocar los primeros acordes de un conocidisimo tango. Inmediatamente la gente quedó en silencio y los escasos bailarines se detuvieron completamente. Él se paró de su mesa para ir a guardarropia por su abrigo, cuando algo lo detuvo. Más bien alguien: una morena preciosa de vestido negro y encaje, el único detalle de color era una flor blanca entrelazadada con sus rizos.
Ella lo tomó de la mano y lo arrastró a la pista, él sólo la siguio casi hipnotizado. No reacciono hasta que sintió la mano de ella aferrandose a su hombro y su suave voz diciendole al oído: “¿Bailamos?”, sin esperar una respuesta. Él casi que no podía hablar, intentó decirle con la mirada que no sabía, que no podía bailar eso, que quería irse. Ella hizo caso omiso de sus mudas súplicas y empezó una suave caminata sincopada, marcando el paso y, a la vez, dirigiendolo al él con sus movimientos, terminando entralazando una de sus piernas en su rodilla, un pefecto paso de gancho. Él, completamente confundido y hechizado por la belleza y presencia de la mejor sólo se dejaba llevar, seguirle el juego. A pesar de no haber bailado jamás un tango, él descubrio que no quedaba tan atrás, además que la química entre ellos era obvia, lo que acentuaba aún más la sensualidad y afiliación de tan sincronizados movimientos. Ella se alejaba, giraba y volvían a estar a pocos centimetros de distancia, siempre mirandose a los ojos, casi sin pestañear. Una cadena, giro a la izquierda, media vuelta y frenada de pie. De nuevo pasitos cortos, vuelta izquierda, vuelta derecha, un espectacular arrastre y terminar ambos abrazados, él rozando su cuello con la punta de su nariz, ella con los ojos cerrados, los espectadores explotando en aplausos, perdiendo total compostura.
La orquesta volvio a la música de siempre y todos los invitados volvieron a dispersarse. Entre toda la muchedumbre y esos pocos segundos de locura ella se esfumo completamente entre la gente. Él recorría el lugar con la mirada, no la encontro ni en el bar, ni en ninguna mesa, tampoco camino hacia los baños ni en ninguna de las dos entradas. Salió resignado, encendió un cigarro y caminó hacia su cada, decidido a que aquella sería la última de esas fiestas a la que asistiría.
 

Sample text

A veces la vida nos tira al suelo, nos hace pedazos, nos hace pensar que no somos nada de nadie, de ninguno. Entonces abre tu Cajón de Cuentos y lee una historia, cree ser parte de ella y date cuenta que todo es posible, que la vida no es sueño que sólo falta un intento..y si caes debes levantarte, que siempre habrá una palabra ahí para ayudarte.

Sample Text

C'est comme une aventure qui nous laisse sur nos fins