-¿Aló?
-Son las 4.30 de la mañana.
-Lo sé, quizás no debí haberte llamado.
-Quizás, pero ya lo hiciste. ¿Qué pasa?
-¿Aún piensas en mi?
-Todos los días.
-¿Hoy día?
-De hecho soñaba contigo, te besaba tu mejilla y me sonrerías. Y en un segundo te desvaneciste.
-¿Eres feliz?
- Lo era, pero no lo sabía. Pensaba que no, hasta que nos dejamos partir.
- Dicen que uno nunca sabe lo que tiene...
-...hasta que lo pierde.
-Ya ha pasado un buen tiempo. He intentado olvidarte.
-Eres la mujer de mi vida.
-He intentado olvidarte.
-Yo no he logrado juntar la valentía para hacerlo. Siento que olvidandote te daré la libertad que te mereces, el espacio que te mereces y la posibilidad de encontrar a alguien que sepa valorar lo que yo no pude.
-No quiero a nadie más.
-Yo tampoco. A nadie más. Pero hoy, tampoco puedo quererte a ti.
- ¿Y mañana?
-Mañana tal vez. ¿Como saberlo? Hoy sé que te extraño.
- Te necesito.
- Tengo ganas de ti y a la vez quiero que tú no tengas de mi. Que sigas hacia adelante, pero la sola imagen de verte en los brazos de otros, de saber que otro llegará ahí donde sólo yo he estado. Que te hará tocar el cielo como sólo yo lo he hecho...
-He intentado tanto odiarte para poder olvidarte.
-Y estás en todo tu derecho.
-Creo que sólo llamaba para decirte que he intentado olvidarte, que he intentado odiarte pero cada vez que lo hago, sólo consigo amarte cada día mas. Adiós.
Yo no hago más que amarte. No me olvides, yo no te dejaré partir.
29 agosto 2012
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