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21 julio 2008

Adulterio

"Te estoy esperando, en la misma esquina, a la misma ahora. Y ya enciendo otro cigarro, estoy fumando de forma inconciente, al hilo. Y no es por nervios o esas viejas ansias de verte, es de rencor, de rabia, de enojo ¡Puta! Se me gastó el encendedor. Ni siquiera puedo matarme tranquila que onda! Hola sí, me da un uno de esos encendedores porfa. Sí claro, me da lo mismo el color. Ahí está, no se preocupe por el vuelto, hoy ando de buenas, es un lindo día, el sol brilla, se lo dejo.

Y vuelvo a sentarme y miro el reloj del celular y aún no estás aqui. ¿Estás con ella?
Supongo que sí. Seguro que le dices lo mismo que me dijiste a mí, seguro que la miras con los mismos ojos, como queriendo lucir como el mino inofensivo, medio niño con un toque de misterio pero a la vez seguro. ¿Se nota que soy observadora? Es que desde que te vi que no pude olvidarmede esa mirad a tan particular con la que me conquistaste.
¡Qué loco! ¡Y tan rápido! Fue todo un torbellino, diste vuelta mi mundo por completo, haciendome ver que vivía de tormentas en vasos de agua y que había más mundo del que yo conocía. En verdad te agradezco por eso...pero todo tiene su lado bueno y malo no?
Eres como un niño en navidad: ves tu obsequio unos dias antes y lo miras con ansias, con deseos de saber como es. Buscas formas de acercarse y a veces funcionas y logras abrirlo antes de tiempo y otras...no. Te queda esperar el gran momento, la celebracion, cuando las cintas finalmente cede y ves la sorpresa y te encanta y te apasiona y te despejas de ese regalo y lo llevas a todas partes y no vives sin él. Hasta que se acerca otra fecha..otra ocación...otro regalo. Y lo viejo queda ahi no lo quieres más, lo dañas, lo golpeas y ahi queda, esperando por una subasta, por un mejor dueño, viendo como tu juegas con algo nuevo, algo ingenuo.
Y supongo que ella estará sonriendo todo el día y luego llamará a sus amigas para contarle lo tremendo que eres, la gran persona, los besos que das y las palabras lindas que le dices. Pensará constantemente en tí sin saber que tú vienes por mí.
Imbecil ahi vienes, me miras y sonries, traes flores, rosas rojas...movida segura. ¿Acaso ella no las quiso o es que te sientes culpable? ¿Hiciste algo? te quise preguntar, pero no soy masoquista. No quiero escuchar un "mi amor, como se te ocurre" sabiendo que no es cierto, que hace un rato sí estabas cn ella, con la otra. Ahora ya no especulo, no toy imaginando. Lo noto en tu ropa, un perfume que no es tuyo, no es el mio. Una marca en el cuello. Lo siento no sabes engañar, olvidaste esconder las pistas, te declaro culpable. ¡Adulterio!
Debería abofetearte, dejarte, retarte,olvidarte. Pero sabes, la venganza es dulce. Me invitaste a salir, quieres que compartamos con tus amigos, con los mismo con los que hablan de mí y de la forma descarada con la que me engañas, luciendote, enseñandole tus tecnicas y mentiras. Será perfecto. Sigue hablandome de tu día, de tu examen, sigue diciendome que me quieres...yo te sigo el juego mientras maquino mi plan, ya tengo el discurso armado, esta batalla puede que la ganes..pero la guerra sigue..y no estoy en posicion de firmar la paz, menos de rendirme y darte el pase libre, ya tengo la técnica y voy con todo, apuesto mi vida a que gano hoy.
Hoy te dejo, hoy finaliza nuestra historia, aunque tu me dejaste hace rato...aunque tu escribiste la última línea, pero yo seré la del punto final."

- Yo tamibén te amo mucho, nos vemos en la noche.

16 julio 2008

Una decisión apresuada.

Ya se había hecho la idea de salir y cumplir con todos los trámites atrasados que tenía. No era un plan super espectacular que la motivara a levantarse de la cama, pero tampoco le molestaba. Eran papeleos comunes y "no importa, los hago altiro y después puedo darme unas vueltas por las tiendas, quizás encuentre algo bonito" pensó. Sin embargo, apenas corrió las cortinas de su habitación, deseo que aún no fuera fin de mes, que el plazo no se terminara en un par de días más y poder decir "Ya. Lo hago otro día, hoy me quedo en casa, busco películas, lo llamo y nos quedamos regaloneando con un café." Lástima que los deseos no se cumplen sólo con decirlos. Los vidrios estaban empañados por el frío e, incluso después de abrir la ventana, no podía ver nada pues había una niebla densa y muy baja que lo cubría todo. El paisaje era una gran nube gris, donde de vez en cuando habían ciertos destellos del hielo que cubría las plantas, el pasto y hasta las telas de araña que se formaban en el marco de la ventana.
Ella se visitó, buscando el sweter más abrigado: uno rojo trenzado que su novio le había regalado para su último cumpleaños. Se puso las botas sobre los jeans, su abrigo y salio caminando a paso rápido para terminar lo más pronto posible y regresar a casa. Después de todo, seguramente alcanzaba a llamarlo, era un panorama que la había tentado demasiado.
Su campo de visibilidad solo abarcaba unos pocos centimentros por lo que iba a constantes tropezones con las grietas de la vereda. Se subió el cuello del abrigo, tratando de proteger su nariz que, al segundo de haber dejado el calor hogareño, se había puesto roja y luego metió las manos en los bolsillos, lamentandose de haber perdido su par de guantes.
Iba pensando en trivialidades, en la última cita con su novio y en la serie que quería ver al día siguiente, cuando se percató de algo que se movía muy cerca delante suyo.
"¿Un pájaro? ¡No, espera! Es una persona, pero...¿está agitando la mano? Si es alguien...¡me suena tan conocido! ¡Es él! ¡No puedo creerlo, tanto tiempo!"
Saludó al hombre misterioso, que resultó no ser un misterio sino que un viejo amigo, compañero desde niños y su amor platónico desde siempre. Solían ser vecinos y acostumbraban a pasar las tardes juntos, primero en las calles en bicicleta y patinando y , más adelante, compartiendo en sus casas, saliendo a fiestas, de paseo y conversando tardes enteras, todo lo que hacen los amigos. Ella había estado enamorada de él desde el primer día sin nunca mencionarle nada. De hecho, lo había ayudado a conquistar a su primera polola y viceversa, había sido su pañuelo de lágrimos y su consejera cuando las cosas iban bien y cuando iban mal. Las vueltas de la vida llevaron a que, a pesar de la gran amistad, se distanciaran y perdieran contacto, para luego volver a encontrarse perdidos entre la niebla matutina.
Decidieron pasar a un café, aquel chiquito donde siempre iban antes, para reirse de los recuerdos de antaño y ponerse al día de lo que pasaba en la actualidad.
Se sentaron en una mesa junto a la ventana, hicieron sus pedidos y de inmediato empezó la conversación plagada de anécdotas infantiles y sueños que no habían sido cumplidos.
Un tema llevó a lo otro y así llegaron a hablar del amor. De forma inconciente, ella le dijo que estaba soltera, que había tenido varios novios pero con ninguno se había proyectado. Volvieron a cuando eran dos niños y se ocultaban juntos trás los arbustos cuando jugaban a las escondidas o cuando, ya mayores, pasaban horas escuchando música en alguna de sus piezas, cuando se contaban sobre sus citas e incluso cuando se besaron de modo de practica. Todo era risas y un poco de verguenza, hasta que él cambió su tono de voz, volviendose esta más grave y seria.
"Sabes, creo que siempre tuviste mucho de lo que buscaba en una chica y nuestra relación era realmente buena. No sé por que nos alejamos. ¡Qué tontos no! ¡Pero todo es por algo! Debía ser así, porqué...no importa ya sabrás porqué. El punto es que ahora nos volvemos a encontrar, de forma tan inesperada, en un día en que no se puede ver nada, que no esperabamos nada. Creo que me agradan las sorpresas, de como las cosas ocurren cuando menos lo esperas. Lo mas raro es que hace un par de días o no sé semanas me acorde de tí. Pensaba buscarte, tratar de contactarte. La verdad es que tenía muchas ganad de decirte algo, de pedirte algo, de proponertelo. Opino que no es necesario que te repita lo que significas para mí, si lo sabes casi todo, me conoces mucho, hasta podría apostar que más que nadie y es eso lo que me dice, que eres la persona indicada, que se que no estoy cometiendo un error cuando te pida lo que lo que tengo que pedirte." Ella estaba sorprendia, los ojos abiertos y fijos en los suyos. ¿Acaso se estaba declarando? ¿Después de todo lo pasado, aún sentía eso por ella?¿Era que se había gustado siempre, pero ninguno había tenido el valor para admitirtlo?
"¿Estás seguro de lo que estás diciendo? Digo, creo que sé a que te refieres, tú igual siempre fuiste demasiado especial para mí. Osea... todo lo que hicimos, lo que compartimos, no sé, hay cosas que no te dije, que son buenas y creo que pensamos lo mismo...osea, que sentimos lo mismo, entiendo completamente de lo que estás hablando y realmente me alegro tanto por haberte econtrado hoy"
Él sonrio. Esperaba una respuesta positiva, quizás que ella se sorprendiera un poco por la situación, pero era obvio, había pasado mucho tiempo, tal vez pensaba que ya se había olvidado de ella. Menos mal que las cosas estaban saliendo bien.
"Bueno, lo que pasa es que hace un par de días tomé una gran decisión, sabes una de esas muy importantes, que pueden hacer que tu vida cambie por completo..y tú tienes un papel importante en ella, por que no es fácil elegir a una persona así, necesita haber una conexión, un alto grado de confianza..digo, es para toda la vida ¿no? Primero pensé que no iba a ser posible, porque bueno...no habíamos hablado en mucho tiempo, no había tenido noticias tuyas y temía que de verdad no pudieses hacer esto, o que tal vez te costará o derechamente no quisieras..no se, pero preferí correr el riesgo, de verdad que siento que eres la elegida para esto y si más encima me encuentro contigo de la nada, es una señal potente, demasiado, es lo que me dio la seguridad de que tú me dirías que sí. Mira, lo que pasa es que..."
En ese preciso momento sonó el ringtone de un celular, ella lo buscó en su cartera. ¡Cómo tan mala suerte! Era él. Su novio llamandola justo en ese instante. Le dió tono de ocupado, percantandose de que tenía varias llamadas perdidad de él. Volvio a llamar, asique ella se excusó y salió para responderle, más bien, hablarle porque no le dio la palabra en ningún momento. "Disculpa que no te respondiera, no, no estaba ocupada y dejame terminar. No quería responderte porque creo que lo nuestro no da más, no puede seguir, sabes me he dado cuenta que te quiero, te quiero mucho, pero no pasa el límite de amigos, no me veo tampoco contigo en un futuro, como que nuestros planes de vida no calzan y..eso. Disculpa si suena cortante o no se, sin razones, pero es lo que siento, que siento que lo nuestro no estaba hecho para funcionar, que eramos felices, que lo pasabamos bien y ya. Ahora de verdad prefiero que no me busques, dejemoslo hasa aquí ¿si?. Tal vez, más adelante, mucho más, podremos volver a hablar, tomaremos algo y nos reíremos de este momento cada uno con su vida armada como debe ser, pero nada, eres una persona increíble y vas a encontrar tu camino."
Volvió a la mesa donde él aún la esperaba. Él también estaba recien dejando el celular en la mesa. "¿Te acuerdas de nuestra otra vecina? Esa chica rubia que solía salir siempre en su bici rosa, que pasaba también mucho tiempo con nosotros y que luego dejó el barrio por el traslado de sus padres. Bueno, ella me la encontré hace unos 2 años atrás..y ahh! era quien me llamaba ahora, para desearme suerte, le conté mi idea y estaba de acuerdo, espera que todo salga bien." Ella estaba impaciente, necesitaba escuchar la gran petición, ver si tenían conexión con lo que ella estaba esperando, bah! no había dudas, iba a pedirselo.
"Me estoy dando muchas vueltas, asique voy directo a la pregunta. Como te contaba, me topé con ella hace 2 años y bueno, una cosa llevó a la otra y terminamos siendo una pareja, bueno creo que algo más ya que le pedí matrimonio, fue mi gran paso. Y los dos coincidimos que para elegir una madrina de bodas, debía ser alguien que nos conociera mucho, que supiera de nuestra infancia, de nuestros gustos y mañas y pensé en tí. Por eso quería llamarte y fue más que una sorpresa que nos encontraramos hoy, sino igual te contactaríamos un día de estos para pedirte este enorme favor, de verdad los dos estaríamos demasiado felices si aceptaras mi proposición."
Ella seguía con los ojos muy abiertos, pero ya no era por alegría ni por la esperanza de ver cumplidos sus sueños de niña. Las palabras, la noticia le cayó como un balde de agua fría, más que el gélido clima de afuera. Atinó a simular una sonrisa y aceptar, decir que sí. Le dejó el número de su celular para que se juntaran los 3 a afinar detalles, dinero para su parte de la cuenta y se fue.
Esa tarde la niebla persistía, se aferraba a las hojas, al pasto, impidiendo que esta subiera o se alejara despejando un poco el ambiente. Ella estaba en el sofá, acurrucada en un rincón con una gruesa manta y un tazón de café que no dejaba de ser amargo, aunque le echara todo el azucarero. Y claro, estaba sola. La televisión transmitía una típica comedia americana, de esas que le gustaban a él y al otro también. Una lágrima surgio mientras pensaba en todo lo ocurrido hace unas horas. Parecía que al día siguiente el clima seguiría igual, que todo sería igual. Cerrando las cortinas decidió que mañana no se levantaría por nada del mundo de la cama, que ni se molestarían en programar la alarma, ni volver a salir al frío citadino. Los trámites pendientes tendrían que esperar.




Una mezcla de realidad, ficción y algo de televisión.


Vale.

13 julio 2008

El pañuelo II

Se despertó temprano ese día, engañandose a si mismo, convenciendose de que sería uno de esos buenos lunes. Anoche, entre las sábanas de seda de su amante de turno y con varias copas de whisky circulando por sus venas, había decidido que rompería con su novia. Llevaban bastante tiempo, pero los momentos lindos, los recuerdos románticos eran unos pocos al lado de las constantes peleas y mentiras. Él sabía que ella también tenía un amante, pero uno permanente, eso era lo que más dolía. Pudo haber terminado con ella en ese mismo instante, cuando los vio besandose en el restaurant donde tuvieron su primera cita.Y sin embargo, "la venganza es dulce" dice el refrán y él quizo probarlo. Así fue cayendo de brazo en brazo, de boca en boca, de cama en cama, sin decirle nada a su novia, actuando para que todo pareciera normal, estirando la relación hasta el límite, hasta el lunes.
La cita era a las 11, hora habitual, pero ella era impuntual. Sabía que tenía el tiempo suficiente para cruzar a tomar un café en el local de la esquina, pero prefreía esperar allí y terminar rápido con todo. A medida que avanzaban los minutos, empezaba a sentirse extraño, casi como si lo estuviesen observando. ¿Paranoia? Se estiró el traje gris que se arrugaba con el fuerte viento y se soltó el cuello de la corbata. Ahora las sensaciones iban en aumento, sentía un sudor frío corriendole por la espalda y la idea de un vigilante parecía cada vez mas real. Miró hacia una esquina, sin reconocer a nadie, cuando iba a fijarse por el otro lado...todo se volvio negro. Alguien lo había cegado con un pañuelo. Pensó que era su novia, quizo preguntar el porqué de la...¿sorpresa?. Ella le tomó las manos, lo giró. Él se dejó llevar, sin quejas ni objeciones. Estaba intrigado pero también disfrutaba de esa cuota misterio. De repente, ell lo besó.
Ahí fue cuando entendió, ella no era su novia, no podía serlo. Sus manos, su silueta, sus labios. Eran diferentes, especiales, desconocidos.
Fue un momento tan corto, tan mágico...no quería acabar,no quería separarse jamás. Fue él quien tomo las riendas de la situación, la sujeto fuerte de las manos. El mensaje era más que claro: "¡No! ¡No te vayas!". Ella sólo le regaló un suave beso en la mejilla y partió. Pudo escuchar el sonido de sus tacos en el cemento, al tiempo en que desataba el misterioso pañuelo negro y blanco que todavía conservaba su fragancia.
Cada segundo de esa aventura había quedado grabado en su memoria, era como una vieja película que se repetía una y otra vez, provocandole los mismas sensaciones, los mismos deseos de volver a estar con ella. Todavía tenía estas ideas dándole vuelta en la cabeza, cuando, por fin divisó a su novia acercandose para la ya olvidada cita.
 

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A veces la vida nos tira al suelo, nos hace pedazos, nos hace pensar que no somos nada de nadie, de ninguno. Entonces abre tu Cajón de Cuentos y lee una historia, cree ser parte de ella y date cuenta que todo es posible, que la vida no es sueño que sólo falta un intento..y si caes debes levantarte, que siempre habrá una palabra ahí para ayudarte.

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C'est comme une aventure qui nous laisse sur nos fins