
* Encontré esto escrito en una hoja arrugada. Tenía sólo la fecha, no me acuerdo que paso ni nada...pero me gustó.
No todos los días pueden ser perfectos, no todos pueden ser buenos. Definitivamente este no lo es. Un día basado en la monotonía, los mismos rostros que vienen y van. Las mismas voces, los paisajes de siempre.
Son esos días en que el tiempo corre lento, los segundos parecen horas, los minutos no quieren avanzar. Cuando sólo quieres salir, escapar y gritar. Contarlo todo, tal vez no decir nada, pero ser escuchado igual. Es como estar y a la vez no estar. Todos pueden verme, fisícamente estoy presente, sin embargo, es hueco. Dentro no hay nada. Vacío. Puede ser una idea difícil de comprender, pero soy yo, soy así.
Escuchar las risas, los comentarios. Ver las sonrisas, aunque no me sienta parte de ellas. Intentar pensar algo alegre y tampoco...
Sólo hay nubes negras sobre mí. Trato de esconder la rabia que siento en este momento, pretendo que no me interesa. Pero sí, me afecta. Me importa lo que sucedió, sé lo que traerá como consecuencia y aún así no hago nada más que escribir. Es mi defensa ante estas situaciones y mi orgullo actua como escudo. No es una buena actitud, pero me ayuda.
Afuera sigue todo igual...y yo también. Encerrada en una búrbuja imposible de reventar, queriendo hablar, llorar. Soy incapaz de emitir sonidos. ¿Escucho el primer timbre?. Una buena señal, el tiempo planteó su tregua: Aguantar 45 minutos más, morderme la lengua y no pronunciar lo que me muero por decir. No queda nada más que hacer, la setencia ya está dada.
Son esos días en que el tiempo corre lento, los segundos parecen horas, los minutos no quieren avanzar. Cuando sólo quieres salir, escapar y gritar. Contarlo todo, tal vez no decir nada, pero ser escuchado igual. Es como estar y a la vez no estar. Todos pueden verme, fisícamente estoy presente, sin embargo, es hueco. Dentro no hay nada. Vacío. Puede ser una idea difícil de comprender, pero soy yo, soy así.
Escuchar las risas, los comentarios. Ver las sonrisas, aunque no me sienta parte de ellas. Intentar pensar algo alegre y tampoco...
Sólo hay nubes negras sobre mí. Trato de esconder la rabia que siento en este momento, pretendo que no me interesa. Pero sí, me afecta. Me importa lo que sucedió, sé lo que traerá como consecuencia y aún así no hago nada más que escribir. Es mi defensa ante estas situaciones y mi orgullo actua como escudo. No es una buena actitud, pero me ayuda.
Afuera sigue todo igual...y yo también. Encerrada en una búrbuja imposible de reventar, queriendo hablar, llorar. Soy incapaz de emitir sonidos. ¿Escucho el primer timbre?. Una buena señal, el tiempo planteó su tregua: Aguantar 45 minutos más, morderme la lengua y no pronunciar lo que me muero por decir. No queda nada más que hacer, la setencia ya está dada.

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