Valentina > Documents > UCh. > Primer año > Biología
Ahí encontré esto mientras ordenaba todo el desorden de archivos de la U que tengo. Seguramente lo escribí en el pc de la casa de mi tía y por eso estaba "encubierto"
Sabes, creo que tengo que confesarte algo. Siento que somos más que amigos, que podemos ser algo más, aunque es casi seguro que tú no sientes lo mismo. Siento que estamos en un punto medio, un punto muerto. Un punto que resulta entretenido, pero sabes…a veces igual se necesita un poco de amor, un poco más de sentimientos y un poco menos de lujuria.
Sabes que me pasa algo raro. Tengo tu perfume impregnado. Es tanto así que creo que ya forma parte de mí. Ahora eres como omnipresente, en mi almohada, en mi ropa, en el aire. Ahora camino por calles vacías y me parece sentirte cerca. Me detengo, mira hacia el lado, miro hacia atrás. Aunque sea ya más de medianoche, aunque sea peligroso me siento a esperar, porque creo que andas por ahí. Y no. No son más que mis sentidos que me engañan, que me traicionan. Asique no queda más q continuar caminando, andando sola, hablando con el viento, sólo imaginando que eres tú quien va a mi lado y no mi oscura sombra.
Sabes que a veces lo pienso con tanta fuerza, con tanto deseo que por un par de segundos te materializas ahí. Tal como me gusta recordarte, el pelo desordenado y aquel sweater que tan bien quedaba con tus ojos verdes. Me miras sonriente, me abrazas y me susurras palabras dulces al oído. Nos tomamos de las manos y seguimos caminando, riéndonos de la vida, viviendo en un mundo nada más que nuestro, nuestro paraíso. Y así de un segundo para otro desapareces y la noche cae pesada sobre mí y la luna parece tener una mueca en su redonda cara, casi mofándose de mí, casi alegrándose de verme llegar sola a casa. ¡Claro! Como ella está condenada a escapar eternamente del sol.
Sabes, me gusta sentarme al lado del sofá, aquel junto al teléfono donde tú muchas veces dormiste una siesta, escribiste tus cuentos y soñaste en como hacer un mundo mejor.
Me gusta porque puedo verte a mi lado haciendo esas mismas cosas, como si el tiempo no hubiese avanzado, como si nada hubiese cambiado. Preparo café, con dos de azúcar y una de crema. Tu favorito. La taza se enfría mientras yo solo veo el vacío, mientras sólo espero que suene el maldito aparato. Quiero levantar el auricular y poder escuchar tu “¡Hey! Soy yo, vamos a salir”.
Quiero que me vuelvas a regalar esas horas eternas de conversaciones, donde no existían los silencios incómodos, porque siempre teníamos algo que decirnos, de hecho nos interrumpíamos constantemente. Ahora cuando suena mi teléfono, y eso que es muy poco frecuente, nunca eres tú. Levanto el auricular…tal vez está malo. Y no. Ahí suena el tono también burlándose de mi y de mi soledad que ya ni siquiera ella parece querer acompañada.
Las tardes no acaban nunca sin tus visitas, son tan monótonas. Sólo me duermo, sólo espero que llames a mi puerta.
Y así se van mis horas, se van mis meses, quizás ya cuantos años han pasado.
Sabes que perdí la cuenta desde que dijiste “adiós, me voy” y eso porque quise borrar de mis recuerdos ese día gris. Porqué aún albergo la esperanzas de que regreses sólo por mí, que me prometas un universo y te lamentes por haber sido tan ciego de no haber podido darte cuenta que tenías más que una amiga frente a ti. Aún creo que podrías llegar y confesarlo todo.
Sabes, quiero decirte que no te extraño, que te odio por dejarme aquí, por olvidarme tan rápido y tenerme en este constante limbo de incertidumbre. Que quisiera que te tragara la tierra y pagaras por todas las veces que ignoraste mis señales, que no captaste mi mensaje. Quisiera verte en mi lugar, estando triste, desesperado, desamparado. Quisiera que reaccionaras, que regresaras y decirte en tu bello rostro que ya es muy tarde, que yo avancé y que ya no hay nada que hacer.
Sabes, quiero confesarte que no hay mentiras más grandes que aquellas del párrafo de arriba. Que no queda mas que decirte que te amo, lo hago, que necesito escucharte para recuperar mi primavera. Y a la vez sé que las probabilidades juegan en mi contra…que tu interés nunca existió. Y no me queda más que estar junto al teléfono y dormir esperando que una llamada tuya me regrese a la realidad, a aquella que hasta ahora sólo existe en mi mente, en mi mundo paralelo.
¿Es mucho pedir? ¿Es mucho soñar? Creo que la respuesta está ya demasiado clara…mejor me vuelvo a dormir. Mejor te vuelvo a soñar, quizás así tu también sueñas conmigo. ¿Qué tal?
(mejor olvidate de todo esto que lees, mejor pretende que nunca existió)
01 enero 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
