Detengámonoslos. Abramos los ojos y cerremos la boca. Mira a tu alrededor, mira hacia al cielo, no mires atrás. Calla y escucha, oye más allá del sonido de los autos, más allá de las voces de la gente. El viento es un hablante tímido pero interesante, habla bajito. Aprende a interpretarlo. Las hojas son las mejores consejeras, sobre todo cuando vuelan, en los últimos segundos, cuando caen. Absorbe cada “crack” que hacen contra el suelo, obtendrás sabiduría por completo.
¡Revienta tu burbuja! Deja tu mundo y visita el del resto. Descubre nuevas tierras, visita nuevos horizontes. Todos tenemos algo grande que decir, un bello pensamiento, una idea que podría cambiar la vida de muchos…o quizás sólo la tuya. Permite que se expresen y aún más importante: ¡Exprésate! Cada palabra es valorable, más si sale de tu boca, de tu interior, de tu propia mente.
¡Intégrate! Conoce al del lado. A tu vecino, a tu compañero, al que se sienta junto a ti cada día en la micro. Saluda al vendedor de la esquina. Yo siempre lo hago y tiene una y mil historias que me gustaría también compartir. Pero no tengo el tiempo… ¡y qué lástima! Hoy en día a nadie le sobran segundos, menos minutos y para que hablar de horas. Y es que la vida es tan corta y es que estamos tan mal enfocados que no sabemos apreciar lo que tenemos, exigimos lo imposible y sólo nos preocupamos de mínimos detalles que pronto quedarán allá lejos, allá en el olvido.
Yo sólo dedico un ratito, reparto un buen consejo. ¿Y qué da si nadie lo lee? ¿Y qué da si nadie lo hace? Já, me da igual, sólo tenía ganas de decirlo y …¡Lo hice!
Yo me quedo con mi conciencia tranquila. =)
¡Seamos libres!
02 septiembre 2009
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