Se despidieron con un frío gesto con la mano. Ella no entendía como podía ser así, como un adiós se volvía tan distante, luego de haber pasado por tanto.Había sido todo como un cuento de hadas.
Se conocieron por casualidad, en una fiesta. Ella buscaba desesperada a su pololo y, para variar, había perdido el celular. Él, solidario, la ayudó y le permitió usar el suyo. Espero hasta que él apareciera y volvió a entrar a bailar y pasarla bien. Un rato después se encontraba en la salida acompañado de su conquista de esa noche. Las cosas le habían salido bien, como siempre en realidad. La idea ahora era seguir celerando en la casa de uno de sus amigos. Esperaban a que los pasaron a buscar, cuando él volvio a verla, esta vez llorando trás unos autos.
Por unos instantes se debatio entre ir a ver que le pasaba o quedarse con la niña rubia que ya no le parecía tan atractiva. En cambio ella...no sabía como ni porque, pero algo le decía que ella lo necesitaba..que estaban destinados a toparse esa fría noche de abril.
Invento una excusa, de esas tipicas de viernes por las noches y se escabulló entre la multitud.¿Cómo acercarse? ¿Qué decirle? Paso cerca de ella como quien quiere la cosa e hizo como que recien la viese en el estacionamiento. Ella noto lo evidente de la situación...y le gusto.De hecho había deseado, esperado que él fuese el que se acercara. Ambos se quedaron mucho tiempo conversando, de la noche, cosas banales de cada uno. Él la hacía reir, "para que te sientas mejor" le decía, aunque en el fondo el sabía que no era su intención. Se deleitaba con su sonrisa, como los ojos le brillaban luego de uno de sus chistes. Esa noche había nacido una amistad, claro que él esperaba que fuese más. Y ella lo daba por seguro, él estaba hecho para ella.
Se juntaron un par de días después. Un café les dio el espacio para conocerse más, contarse sobre ellos mismos, sus familias, las grandes alegrías y penas que había pasado con el paso de los años. Trás el encuentro en el cafecito de la esquina, siguieron los mensajes, las llamadas. Conversaciones después del colegio, fiestas el viernes, películas los sábados. La atracción era obvia y era un rumor constante entre sus amigos. Ambos sabían que eran mas que amigos..¿pero sería suficiente para llevarlo todo a otro nivel? Ninguno se atre vía a dar el gran salto, de hecho esperaban que el otro lo hiciera.
me bloquiee!!
Seguieaa
25 abril 2008
19 abril 2008
Una no-carta, un no-grito.
Llevaba horas sentada en la terraza de la cabaña. No sabía exactamente cuanto marcaba el reloj en ese instante, pero supuso que debía ser tarde pues la puesta de sol ya había cerrado y las estrellas hace rato que estaban tintineando y reflejandose en el ir y venir de las olas del mar.Ella se había decicido. Quería confesarle que desde que lo había visto en la playa, había caído a sus pies. ¡Maldita timidez! ¿Porqué no podía acercarse? ¿Porqué no dar ella el primer paso? Eso era justamente lo que había planeado hacer.Quedaban pocos días de vacaciones.No estaba en condiciones de posponer nada, debía hacerlo ya. Había sido un flechazo a primera vista, por lo menos para ella. ¿Y él? Daba señales confusas: miradas que decían algo y luego indiferencia. Algunas veces se topaban en todas partes, incluso como si él la estuviese siguiendo, convirtiendose en su sombra. En otras, no se veían nunca. Se evitaban, se escondían. Sin embargo, ella era bastante imaginativa. Pensaba que tal vez sólo era una película dentro de su loquita cabeza. Tal vez él no tenía ningun interés en ella y que todo era una coincidencia. ¿Podía ser una trás otra, trás otra, tras otra? ¿Cuales eran las posibilidades de que tantos encuentros fuesen realmente "accidentales"?El primer paso, el más dificil. De aquel detallado momento dependía todo. Tenía que causar una buena impresión, verse interesante, lograr llamar su atención, de forma positiva. Ahí estaba la raíz de sus miedos, el fracasar. Esperaba, se ilusionaba con palabras bonitas...pero como sería si él se riera y se fuera? Dandole la espalda y ella escuchando su carcajada fuerte, rompiendo cada sueño que había creado ya, cada esperanza...Era demasiado el riesgo. Por eso había preferido el modo antiguo: escribirlo.Se armó con un tazón de café, un lapíz y un papel.Y el tiempo avanzó y el café se enfrió y la hoja seguía así..en blanco.¿Acaso temía a fracasar también por escrito? Podían ser oraciones que ella comprendía a la perfeccion pero...¿si el no captaba el mensaje? Si sus ojazos se fijaban y sólo leia incoherencias?Se sentía demasiado frustada, sobrepasada.Siempre había sido fuerte y equilibrada, hasta la llegada de este chico. La puso de cabeza, sin siquiera cruzar palabras. Su sola presencía la descolocaba y ahora tampoco podía decirle nada...escribirle nada.Levató la vista de la hoja, no soportaba el vacío que esta le devolvía. Escribio 2 palabras, las tachó y las volvio a esciribir y casi a tachar, pero no. En un arranque desesperado, un poco de locura, arrugó la hoja y la lanzó hacía abajo, no podía hacerlo. Quería...pero no podía.¡Maldita timidez! ¡Inseguridad! Se habían aliado para desmotivarla, enfrentarla..y lo habían logrado.Entró de vuelta a la cabaña, se echo a la cama a dormir,pensando en él. Mañana partiría fuese como fuese, no aguantaba más.
Era relajante tirarse en la arena a pensar. El ligero viento y el sonido estimulaban sus ideas, las aclaraban.Era la primera en quien pensaba al despertar, había soñado cada noche con ella...pero no se acercaba. No se atrevía a dar el primer paso. Generalmente los chicos solían hacerlo...era algo normal. Y él no había podido. Un par de veces casí lo había intentado. Arrepentido, se escondía. Por verguenza evitaba encontrarsela por lo menos un par de días. Temía que ella se riera, verse ridiculo ante sus ojitos del azul del mar.¡Maldit timidez! No lo dejaba en paz. Sabía que quedaba poco. Era la gran oportunidad. Él sabía que ella acostumbraba a quedarse en su terraza hasta tarde. Iría hasta alla y se declararía, tal Romeo llamando a su Julieta. Se levantó decidido y se encaminó de vuelta a la calle principal. Desde la esquina la vio, sentada en la silla blanca, con el pelo suelto y una frazada protegiendola del frío. Él sabía que las cosas podrían haber sido diferentes si hubiese reaccionado antes. Tal vez ambos estarían en la playa, en silecio. Abrazados bajo las estrellas, entrelazando sus manos, jugando con la arena, disfrutando cada segundo que el verano les ofrecía para estar juntos. Pero no. Su predisposición al fracaso había hecho que todo fuese al reves.Cuando estaba ya a metros de la casa, vio como ella se levantaba y entraba, la cortina cerrada. ¿Era eso una señal? Abrio la boca para gritar...gritar un "te quiero" que nunca fue pronunciado, por ende, nunca escuchado. ¡Maldita timidez! ¡Inseguridad! Patió un papel que estaba en el suelo, una no-carta que decía "Te quiero", que tampoco nunca fue leído, que quedo en una poza de barro, todo manchado.Él entró y durmió pensando en ella. Mañana partiría fuese como fuese, no aguantaba más.
***
Era relajante tirarse en la arena a pensar. El ligero viento y el sonido estimulaban sus ideas, las aclaraban.Era la primera en quien pensaba al despertar, había soñado cada noche con ella...pero no se acercaba. No se atrevía a dar el primer paso. Generalmente los chicos solían hacerlo...era algo normal. Y él no había podido. Un par de veces casí lo había intentado. Arrepentido, se escondía. Por verguenza evitaba encontrarsela por lo menos un par de días. Temía que ella se riera, verse ridiculo ante sus ojitos del azul del mar.¡Maldit timidez! No lo dejaba en paz. Sabía que quedaba poco. Era la gran oportunidad. Él sabía que ella acostumbraba a quedarse en su terraza hasta tarde. Iría hasta alla y se declararía, tal Romeo llamando a su Julieta. Se levantó decidido y se encaminó de vuelta a la calle principal. Desde la esquina la vio, sentada en la silla blanca, con el pelo suelto y una frazada protegiendola del frío. Él sabía que las cosas podrían haber sido diferentes si hubiese reaccionado antes. Tal vez ambos estarían en la playa, en silecio. Abrazados bajo las estrellas, entrelazando sus manos, jugando con la arena, disfrutando cada segundo que el verano les ofrecía para estar juntos. Pero no. Su predisposición al fracaso había hecho que todo fuese al reves.Cuando estaba ya a metros de la casa, vio como ella se levantaba y entraba, la cortina cerrada. ¿Era eso una señal? Abrio la boca para gritar...gritar un "te quiero" que nunca fue pronunciado, por ende, nunca escuchado. ¡Maldita timidez! ¡Inseguridad! Patió un papel que estaba en el suelo, una no-carta que decía "Te quiero", que tampoco nunca fue leído, que quedo en una poza de barro, todo manchado.Él entró y durmió pensando en ella. Mañana partiría fuese como fuese, no aguantaba más.
14 abril 2008
El pañuelo
Ahí estaba él, esperandola en la esquina. La cita era a las 11, hora habitual, pero ella era impuntual. Eso él lo sabía...y ¿ella? También. Lo observaba desde el cafecito del frente, lugar acertado para la vigilia de cada lunes por la mañana. Él lucía como siempre: su típico terno gris y camisa a rayas, el cuello abierto, la corbata suelta. El pelo crespo desordenado por el fuerte viento citadino y los ojos, perlas verdes, paseando de lado a lado. Aún con la mirada puesta en él, ella pagó su capuccino y salio. Era el momento justo, la gran oportunidad. Por poco se arrepintio cruzando la calle, ganandose un bocinazo que casi la delata. Llego a la otra vereda, estaba preparada, ya no había vuelta atrás. Cuidadosamente desató el pañuelo que llevaba al cuello, avanzando despacito hacia él. Estando a su espalda, le tapó los ojos con sus manos y le dio un suave beso en el cuello. Él sonrió, quería decir algo, pero ella ya estaba cegandolo con el pañuelo que llevaba. Lo tomó de las manos y lentamente lo giró. Él...no entendía nada, tampoco se quejaba, se dejaba llevar. Algo le decía que eso era lo correcto. Quedaron frente a frente. Ella cerró los ojos y lo besó. Se olvidaron del mundo, que estaban en la calle, pleno centro, plena congestión. Para ella no había nadie más que él en su traje grisaseo del lunes y sus rizos desordenados. Para él era todo una nueva sensación, labios inexplorados, caricias que nunca había sentido. Ella había esperando tanto por ese lapsus en sus vidas, mucho tiempo en realidad. Y ya debía terminar, los segundos estaban contados. Cerró con un beso chiquito en la mejilla, soltandose de las manos que fuertemente la sujetaban, diciendole "¡No! ¡No te vayas!". Ella corrió rapidamente a la vez que el desataba el misterioso pañuelo negro y blanco que todavía conservaba su fragancia. Sentía una y otra vez sus cariños, sus manos entrelazadas, sus delicados dedos rozando su espalda, sus labios...mientras veía como su novia finalmente llegaba.
Hoy en frances..clase productiva.
Hoy en frances..clase productiva.
02 abril 2008
Indecisión
Laura ya lo habia visto hace mucho tiempo, de hecho, eran vecinos. Él había llegado un par de días atrás.
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. No podía dejarlo, debía detener...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, justo al frente del...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, esperando que llegara el tren
(casi, pero no...borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. El reloj marcaba las 11, le quedaba algo más de una hora para detenerlo, evitar que se marchara.
Y ahí estaba él, sentado en una mesita del café. Ella sabía exactamente lo que iba a pedir: pastel y soda con 3 gotitas de limón y un poco de miel.
(El que ganó...pero ya se me estan ocurriendo cambios para hacerle)
Así con Laura y sus historias.
Continuará...
Actualizado:
No me gustaa la Historia de Laura....
empezearé una vez mas...una y otra mass..
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. No podía dejarlo, debía detener...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, justo al frente del...
(borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. Ahí estaba él, esperando que llegara el tren
(casi, pero no...borrado)
Laura lo siguio hasta la estación. El reloj marcaba las 11, le quedaba algo más de una hora para detenerlo, evitar que se marchara.
Y ahí estaba él, sentado en una mesita del café. Ella sabía exactamente lo que iba a pedir: pastel y soda con 3 gotitas de limón y un poco de miel.
(El que ganó...pero ya se me estan ocurriendo cambios para hacerle)
Así con Laura y sus historias.
Continuará...
Actualizado:
No me gustaa la Historia de Laura....
empezearé una vez mas...una y otra mass..
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